Tormentos modernos

modernosLos avances de la ciencia aliados a la tecnología favorecen la vida con incomparables contribuciones: higiene y salud, comodidad y placer, facilidad de locomoción y de cultura, programas de solidaridad y apoyo, más amplios recursos de fraternidad e inter-relacionamientos personales…

La globalización es inevitable, ganando distancias con velocidades expresivas y participando en lo que ocurre en cualquier lugar en los diferentes puntos del globo. Desterrarán de la Tierra varias endemias, erradicarán enfermedades crueles, alterarán la faz del planeta, mejorando innumerables condiciones… No obstante, los nobles y útiles avances no conseguirán impedir la violencia urbana; las guerras, cada vez más destructoras; la miseria económica y social; los fenómenos sísmicos; el inicio de nuevas y calamitosas enfermedades; la corrupción de varios matices, que campea desenfrenada; los crímenes hediondos, así como la pena de muerte, la eutanasia, el aborto, el suicidio, la traición…

Profundarán la sonda en la psique del ser humano y desvelarán muchos enigmas que antes desvariaban, ofreciendo recursos terapéuticos para minimizar e incluso sanar muchos trastornos. Sin embargo, no pudieron evitar disturbios neuróticos y de pánico, las depresiones profundas y otras tantas patologías perturbadoras de la mente…

La admirable conquista de la ecología resalta este periodo, preservando la vida vegetal, animal, el medio ambiente con valiosas contribuciones a favor del planeta en pre-agonía. A pesar de eso, la vida humana perece por el hambre, por el abandono, por diversas enfermedades que aún no fueron vencidas, por la falta de respeto de que es víctima…

Ocurre que el hombre interior aún no se conquistó. Las valiosas realizaciones de fuera lo aprisionan, por otro lado, en el límite de las horas, en el volumen aplastante de los compromisos, en la multiplicidad de las realizaciones para la sobrevivencia, estresándolo o haciéndole indiferente a su prójimo, volviéndolo arrogante o aturdido, falto de ideales superiores y abarrotado de cosas sin significado real.

Las exigencias sociales le quitaron la naturalidad, y los anhelos de triunfos externos lo desestructuraron, tornándose importantes los valores que son conocidos, aunque esclavicen, en detrimento de aquellos otros que permanecen no vistos y que son liberadores.

El temor lo detiene en el hogar, cercado de tecnología, pero, aislado de la convivencia con otras personas, lejos del calor humano que produce relaciones motivadoras. La exigüidad de tiempo no le proporciona más la reflexión, llevándolo a actuar y a reaccionar por impulsos. Le escasean los momentos para sí mismo, interiormente, en espacios mentales y emocionales de oración, de meditación, de rehacer fuerzas agotadas en los embates continuos. Los miedos lo asaltan, y la soledad en la multitud lo asfixia.

Espíritu Joanna Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Amor, imbatible amor”
Fragmento traducido por Jacob

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