Cuando se percibe la irritación

jose_correiaMi hermano, no crea en milagros. Procure comprender que cada hombre vive, sufre, el resultado de su propia evolución. Para alcanzar el equilibrio es necesario alcanzar el auto conocimiento que permite la disciplina personal.

No estropee su día; coraje, su mal humor, su ira, su odio, no hacen otra cosa sino que destruir, crear desolación, angustia, provocando inseguridad en todos lo que lo rodean.

No olvide que para vencer el dolor el hombre precisa conocer sus objetivos, saber administrar su interior, pues así hará sublimación con dignidad. El sufrimiento aumenta la visión interior, abre los horizontes del alma, libera el ser.

Muestre su buena voluntad en cualquier situación. Revélese, colabore, sea solidario, trabaje en beneficio de todos, guarde la calma, haga la paz, sea sensato. Intensifique la conciencia del bien, estudie, investigue, trabaje, no reclame, no se deje amedrentar por el desanimo, este siempre preparado para no perder el sentido inteligente de la vida.

El académico de la espiritualidad tiene certeza de que el ejercicio del bien se traduce por la luz en el espíritu, en la cual la visión interior amplia los horizontes, elucida, promueve grandes transformaciones. En la escolaridad en la tierra, aquel que comprendió su significado es solidario, tiene respeto y justo con su igual; esta siempre dispuesto para la renuncia del “yo”, por tanto su vida significa dedicación al trabajo, comprensión, serenidad, esperanza, resignación, calma, perdón, amor, paz, humildad, permanente renovación, alegría constante.

El hombre que hace auto conocimiento percibe que el silencio interior es la celebración plena de la vida, el encuentro del ser con el SER en todo el Universo, dentro de cada uno, en un proceso constante de aprendizaje. Cuando usted percibe que la irritación está tomando cuenta de su persona, reaccione, busque en su interior los momentos de alegría vividos, revise sus ideales, no lastime, camine con determinación.

La oración y la vigilancia responden a todas las cuestiones humanas, son responsables por el equilibrio. El hombre marca su lugar en la tierra por la fuerza de su trabajo, por el
desprendimiento, por la renuncia moral, por el carácter, por la conciencia de sus objetivos; la dignidad humana está siempre presente cuando la intención es buena.

Aquel que cree en la justicia del Creador es paciente, benigno, aplicado al bien, caritativo, tiene esperanza, sabe soportar, esperar, sufrir las pruebas con altruismo; reconoce que no hay efecto sin causa, tiene perenne juventud, es feliz sin exigencias.

Amor, trabajo, evolución.

Médium Maury Rodrigues da Cruz
Extraído Del libro “ Na luta do cotidiano, A força do amor»
Revista “Ser espírita”
Traducido por Jacob

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.