Liberación Espiritual

bezerrademenezesHijos, aunque tengáis las imperfecciones que os limitan los pasos en la siembre del Bien, agradeced al Señor por el privilegio de servir, en cuanto otros aun no lograron la liberación espiritual de sí mismos.

¿Cuántos son los que no consiguen perseverar en las tareas de beneficencia, apenas de vez en cuando cooperando en la concretización de las buenas obras, consumiendo, así, la mayor parte del tiempo que Dios les concede en la reencarnación, tan solo para el atendimiento de las propias necesidades?

Sea cual sea vuestro drama de consciencia en los errores que cometisteis o aun cometéis, no admitáis retroceso en vuestro esfuerzo de renovación a través de la práctica de la caridad. Incluso llorando bajo las garras de la tentación, que os impone sucesivas caídas, proseguid con determinación, sin retroceder un paso siquiera en vuestros propósitos de elevación.

Quien recibe de vuestras manos el pan y el medicamento, la protección y el amparo providencial, no os pregunta al respecto de la naturaleza de las bendiciones que les son ofrecidas.

Quien se encuentra sediento no se preocupa por el grado de pureza de la fuente que le mitiga la sed en el desierto ardiente.

El lirio que surge en el charco posee mayor mérito y belleza que la flor que se abre en un jardín bien cuidado.

Hijos, no dejéis escapar de vosotros la oportunidad de colaborar en el bien de los semejantes. Incluso que escuchéis censuras al respecto de vuestras intenciones o que alguien os rebusque viejas heridas que no se cicatrizaron del todo, no os ofendáis al punto de desistir de la sublime tentativa.

Los que no tienen el valor de escalar el monte escarpado de sus propias aflicciones permanecen acomodados en el valle de las ilusiones humanas, en la expectativa de que caigan los que se atrevieron a avanzar los límites de sí mismos.

La mayoría de los que se convirtieron al Evangelio, antes que se escribiesen sus nombres en las páginas de dedicación cristiana de todos los tiempos, no pasaban de criaturas frágiles, emergiendo de las sombras de una vida atribulada para la luz de la sublimación.

Por el Espíritu Bezerra de Menezes
Psicografiado Por Carlos A Bacelli
Extraído del libro “El coraje de la fe”
Traducido por Jacob

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.