Derecho de propiedad. Robo.

Capa sem orelha880 – ¿Cuál es el primero entre todos los derechos naturales del hombre?
– El derecho a la vida. Por esto, nadie tiene derecho de atentar contra la vida de su semejante, ni hacer nada que pueda comprometer su existencia corporal.

881 – El derecho a la vida, ¿da al hombre el de reunir lo que necesite para vivir y descansar cuando no pueda ya trabajar?
– Sí, pero debe hacerlo en familia, como la abeja, por medio de un trabajo honesto y no amontonar como un egoísta. Hasta ciertos animales le dan ejemplo de previsión.

882 – ¿Tiene el hombre derecho a defender lo que ha reunido con su trabajo?
– ¿No ha dicho Dios: no hurtarás, y Jesús: Dad a César lo que es de César? Lo que el hombre reúne por medio de un trabajo honesto es una propiedad legítima que tiene el derecho de defender; porque la propiedad, que es fruto del trabajo, es un derecho natural tan sagrado como el de trabajar y el de vivir.

883 – ¿El deseo de poseer está en la Naturaleza?
– Sí, pero cuando el hombre sólo desea para sí y para su satisfacción personal, es egoísmo.

– Entretanto, ¿no es legítimo el deseo de poseer, puesto que el que tiene con que vivir no es una carga para nadie?
– Hay hombres insaciables que acumulan sin provecho para nadie, o para satisfacer sus pasiones. ¿Crees que esto pueda ser bien visto por Dios? Por el contrario, aquel que reúne con su trabajo para ayudar a sus semejantes, practica la ley de amor y caridad, y su trabajo es bendecido por Dios.

884 – ¿Cuál es el carácter de la propiedad legítima?
– Sólo es legítima la propiedad que ha sido adquirida sin perjuicio de otro. (808). Prohibiendo la ley de amor y de justicia hacer a otro lo que no quisiéramos que se hiciese con nosotros, condena por lo mismo todo medio de adquisición contrario a esa ley.

885 – ¿Es indefinido el derecho de propiedad?
– Sin duda, todo lo que es legítimamente adquirido es una propiedad; pero, según hemos dicho, siendo imperfecta la legislación de los hombres, consagra a menudo derechos convencionales que reprueba la justicia natural. Por esto reforman sus leyes a medida que el progreso se realiza y que comprenden mejor la justicia. Lo que a un siglo parece perfecto, al siguiente le parece bárbaro. (795).

Allan Kardec
Extraído del libro «El libro de los espíritus»

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