Disciplina y educación

EmmanuelEvidentemente, no se justifican cilicio y ayuno sistemáticos, a servicio del alma, no obstante, es justo empeñar atención y esfuerzo, en la adquisición de hábitos dignos, que nos lleva a la elevación.

Considera que toda obra, por más importante que sea, empieza en la base e iniciemos las grandes realizaciones del Espíritu, a través de pequeñas posturas de disciplina.

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Tanto como sea posible, aprende a desprenderte de esa o de aquella porción de ti mismo o de aquello que te pertenezca. A fin de ayudar o facilitar a alguien.

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No desprecies la posibilidad de visitar a los hermanos en dolencias o penurias, por lo menos una vez por semana, de manera de llevarles consolación y restablecimiento.

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Cada siete días, como ocurre al impositivo del descanso general, destaca uno de ellos para ingerir lo mínimo de alimentación, donando el necesario reposo a los mecanismos del cuerpo.

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Semanalmente, retira un día para el trabajo de vigilancia absoluta en el propio pensamiento y en el propio verbo, mentalizando y hablando exclusivamente en el bien de los otros.

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En cada ciclo de veinticuatro horas, separa diminuta área de tiempo, cuando no puedas hacerla más amplia, para estudio y meditación, silencio y oración.

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Haz, por día o por semana, un horario de trabajo gratuito, en ayuda a los compañeros de la Humanidad.

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En verdad no estamos generalizando recomendaciones, a la vez que todos conocemos personas, casi que enteramente dedicadas al bien del prójimo. Aun así, presentamos el asunto de nosotros para nosotros mismos, porque toda educación parte de la disciplina y, para que nos ajustemos a la disciplina, en ese o en aquel sector de la vida, será siempre invariablemente preciso comenzar.

Emmanuel

Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Paz y renovación”
Traducido por Jacob

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