Éxito y fracaso

foto_joannaEl hombre tiene necesidad de enfrentar desafíos. Son esos desafíos que impulsan al crecimiento, al desarrollo de sus aptitudes y potencialidades, sin ello permanecería sin objetivo, relegándolo al letargo, a la negación de la propia mecánica de vida que se expresa como evolución.

A medida que se va produciendo la madurez psicológica, más amplias perspectivas surgen en sus paisajes mentales, en forma de aspiraciones, que se transforman en luchas motivadoras de la existencia. Cada etapa vencida da nuevos rumbos para recorrer y su transcurso es realizado a esfuerzo que el ideal del existo propone. Al principio son metas cercanas, no obstante, se pueden ambicionar otras más expresivas, incluso remotas, pero preanunciando victorias inmediatas.

Lo que está cercano es fácil no constituye gran desafío ni fuerte motivación para conseguirlo, pues sucede con mínimo esfuerzo, dejando, cuando se ha logrado, un cierto amargo de frustración. En cuanto se calientan ambiciones en los patrones de la realidad de lo posible, se vive motivado para proseguir. Cuando desaparece se convierte en muerte existencial. De esos objetivos realizables surgen proyectos más audaces, considerados entonces imposibles, que la tenacidad y la inteligencia al esfuerzo consiguen alcanzar.

La conquista de la rueda inicialmente cambio el mundo. La fundición de los metales, la electricidad y sus innumerables aplicaciones alteraron completamente el mundo terrestre, que dejó de ser conforme se presentaba para resurgir con aspecto totalmente nuevo. Los desafíos del micro y del macrocosmos, que están siendo vencidos, alteran, con los recursos avanzados de la ciencia y de la tecnología, la cultura, la civilización y la vida en sus diversas expresiones. Ciertamente, la precipitación emocional, las graves patologías orgánicas, psicológicas y psíquicas, algunas, resultado de los atavismos y de las fijaciones ancestrales, no permitirán, de momento, que se instale en la sociedad la felicidad, ni en el propio individuo la armonía, el placer no agresivo ni extravagante. Esa morbidez nos crea dificultades.

A pesar de los éxitos conseguidos en muchos sectores, otros permanecen oscuros, aguardando. Pasos audaces ya fueron dados, favoreciendo el bienestar y ampliando los horizontes existenciales. Lenta, pero segura, el hombre sale de la caverna, tiene éxito al disminuir las sombras por donde pasa y diseña un futuro radioso. Los vestigios de barbarismo, el predominio de la naturaleza animal, la perseverancia de la apatía, van siendo substituidos por los anhelos de libertad, por los ideales de auto-iluminación, de progreso, de amor, que se rebelan en lo íntimo como un himno de alegría, un saludo estuante de júbilo, un éxito en relación a las condiciones hostiles y a las tendencias perturbadoras.

Saturado de lo habitual aspira por lo inusitado. Apasionado por lo bueno, por lo noble, por lo bello se libera, al esfuerzo que supera la vulgaridad, al tedio, al ego dominador. Armoniza el Self con el Cosmos y busca integración en el conjunto general, sin pérdida de identidad, ni de individualidad. El éxito es siempre el premio para quien lucha y aspira por ascensión, poder, destaque. No se trata de búsquedas egoístas, sino de instrumentos de uso para conseguir la vigencia de los ideales.

El poder es herramienta neutra. La aplicación que se le dé responde por los efectos que produce. Proporciona los medios hábiles para las realizaciones, abriendo puertas y ampliando, a fin de que la vida se vuelva más significativa. Tener, poseer para mantenerse con dignidad, con seguridad económica, social, emocional, es un sentido existencial a través de lo cual se armonizan algunas necesidades psicológicas. Cualquier tipo de carencia aflige, y cuando es pronunciada, expresándose en un medio social o en una situación económica angustiante, lleva a crisis inestable de comportamiento.

El éxito significativo, se expresa como la actitud de equilibrio entre el conseguir y el perder. No siempre todas las respuestas de la lucha son positivas, de triunfo. El fracaso, de ese modo es parte integrante del comportamiento de buscar. No detenerse, cuando nos visita el fracaso, aprovechar la lección que encierra, analizar los factores que lo produjeron, a fin de que no se repita, y recomenzar, cuantas veces sea necesario, he aquí la forma de transformarlo en un éxito verdadero. La rebelión ante su ocurrencia, la inestabilidad intima, la pérdida del sentido de la lucha, más allá de constituir prejuicio emocional, representan fracaso real.

El fracaso de un emprendimiento puede convertirse una experiencia que predispone al triunfo próximo. En la estrategia bélica, la meta es ganar la guerra, y no solamente vencer batallas. Lo importante y esencial, sin embargo, es salir victorioso de la lucha final, aquella que define el combate. El hombre de éxito o de fracaso exterior debe vigilar el comportamiento íntimo para detectar como se encuentra realmente, y modificar la situación. Producir la armonía entre el yo superior y el ego es cuando realmente representa el éxito ideal.

Espíritu Joanna Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Amor, imbatible amor”
Fragmento traducido por Jacob

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