La esperanza

joannaNunca pierdas la esperanza.

Haya o lo haya, permanece confiando.

Si todo estuviera en contra y el fracaso te amenazara con el desespero, aun ahí espera la divina ayuda.

Solamente nos acontece lo que será mejor para nosotros.

La ley de Dios es de amor. Y el amor todo puede, todo hace.

Cuando pienses que la ayuda no te llegará a tiempo, si continúas esperando, descubrirás, alegre, que la ayuda te alcanzó minutos antes del desastre.

Quien se desespera ya perdió parte de la lucha que irá a trabar, avanzando perjudicado.

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La juventud de tu cuerpo es breve. Utilízala para almacenar valores eternos.

El verdor de los años pasa con celeridad, pero, los compromisos firmados se alargan por toda la existencia.

Ten cuidado con ellos. Los buenos serán centinelas de tu jornada, bendiciéndote las horas, y los malos se transformarán en cobradores impiedosos, perturbándote la paz.

Coloca señales de luz por la senda, significando conquistas del terreno recorrido.

Mantente joven en todas las edades, a través de una conciencia sin remordimientos y de una conducta recta.

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Disciplina la voluntad, impidiéndote ser víctima de la irresponsabilidad.

Comienza tus actividades de pequeña monta, manteniendo el orden y la eficiencia en cada realización.

Cuando tengas muchas tareas que realizar, no pierdas el tiempo, escogiendo por cual empezar. Ejecuta la que esté más próxima, pasa a la siguiente y, sucesivamente, liberándote de todas.

Mientras no des el primer paso, no llegarás al fin del camino.

La primera palabra da inicio al discurso. La disciplina es responsable por el éxito de las elevadas realizaciones.

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Con certeza no solucionarás todos los problemas del mundo.

No obstante, puedes y debes contribuir para que esto ocurra.

Si no impides la guerra, tienes recursos para evitar las discusiones perturbadoras que te alcanzan; si no consigues alimentar a la multitud hambrienta, posees una corteza de pan para ofrecer a alguien; si no dispones de salud para brindar a los enfermos, logra socorrer a un sufriente; si no solucionas los dramas humanos, contribuye para calmar a una persona; si no tienes medios para liderar grupos acelerando cambios que se deben operar en el mundo, modifícate, interiormente, ennobleciéndote en la acción del bien y de la solidaridad.

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Reserva un breve espacio de tiempo entre tus deberes para la belleza.

Despierta temprano, a fin de acompañar el nacimiento del día, embriagándote con pujanza de la luz.

Camina por un bosque, silenciosamente, aspirando el aire de la Naturaleza.

Paséate por una playa desierta y reflexiona en torno de la grandiosidad del mar.

Contempla una noche estrellada y haz mudas preguntas.

Contempla una rosa en pleno florecimiento….

Detente al lado de un niño inocente…

Conversa con un anciano tranquilo…

Ábrete a la belleza que hay en todo y adórnate con ella.

Espíritu Joanna de Ângelis

Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Vida feliz”
Fragmento por Jacob

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