Según vuestras obras

menezesHijos, no olvidéis que la Ley Divina siempre os concederá según vuestras obras.  Evidentemente que la gracia os alcanzará en vuestras necesidades, pues Dios no es un Padre que de piedras al hijo que le pide pan. A veces, incluso cuando os falte mérito para obtener lo que pedís, las bendiciones de lo Alto serán concedidas, todavía no os olvidéis de que vuestro merecimiento es que os recomienda y os endosa en las rogativas que dirijáis a la Providencia Divina. Haced por merecer aquello de que tengáis carencia, ya que son muchos aquellos que, infelizmente, ni siquiera se colocan en condiciones de valorizar y aprovechar la intercesión que solicitan del Mundo Superior.

La simiente también produce según la cualidad de la tierra en que es lanzada…

¿Cuántas peticiones pedidas en oración no son identificadas por aquellos que las formulan, en el exacto momento en que son atendidas?

Las necesidades de quien se empeña en el bien del semejante, procurando minimizarles los padecimientos, son atendidas sin alarde y con presteza por la Ley que manda dar a cada uno según sus propias obras.

No es raro, pues, el auxilio que solicitáis demanda cierto tiempo de preparación para que no se haga infructífero en sus consecuencias. El socorro obtenido no siempre es de repercusión más profunda para quien se coloca en su expectativa, porque quien obtiene lo que pide en la hora en que pide acaba por tornarse adepto a la ley del menor esfuerzo.

Dios es un Padre que educa y corrige, no permitiendo que los hijos caigan para el vicio.
Hijos, si extendéis en la Tierra remedio de gracia para las enfermedades del cuerpo, no creáis que la Misericordia Divina no pondrá recursos para supliros, cuando la indigencia de vuestros espíritus aparezca en las pruebas que atravesáis.

Sin embargo, esforzaos en acumular los créditos espirituales, que, en cualquier circunstancia y en cualquier tiempo, atraerán naturalmente para vosotros el amparo que os es imprescindible, sin que se necesite movilizar tantos intermediarios y apartar tantos obstáculos para que él os alcance.

Por el Espíritu Bezerra de Menezes
Psicografiado Por Carlos A Bacelli
Extraído del libro “El coraje de la fe”
Traducido por Jacob

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