Experiencias

emmanuelA veces, te presentas como siendo un fajo de aflicciones y cansancios y, por eso, te declaraste incapaz de apoyar a los hermanos que sufren; dices estar cargando fardos pesados de imperfecciones y, por ese motivo, no te animas a edificar al espíritu ajeno en las lecciones de la fe; te crees en el error y, en esa suposición, te afirmas sin recursos para tratar de los asuntos del alma; caíste en accesos de intemperancia mental, enloqueciéndote en la irritación y, delante de eso, no te crees en la altura de orientar los pasos ajenos.  Muchos compañeros se apoyan en semejantes declaraciones para desertar del servicio a hacer. Sin embargo, reflexionamos, de algún modo, en esas engañosas alegaciones.

***

Si no conocieses inquietud y fatiga, probablemente no conseguirías ayudar a los que yacen de hombros arañados, bajo el leño del agotamiento; si no señalases los propios defectos, muy difícilmente registrarías el deber de amparar a los que se debaten en las sombras; si vives absolutamente encima de cualquier tentación, talvez no puedas comprender el suplicio de cuantos se sumergen en el dolor del arrepentimiento; si aún no padeciste inquietud de alguna falta cometida, es posible que no sepas actuar con seguridad en el socorro espiritual a los que cargan heridas en la consciencia.

***

Ciertamente que las Leyes Divinas no establecen el error como siendo condición para el acierto, entretanto, son tan raros – pero efectivamente tan raros- los Espíritus que ya saben, en la Tierra, conservar la virtud sin orgullo, que el Señor nos permite la libertad de andar caminos de sombra y luz, a fin de que, a través de experiencias felices y menos felices, vengamos a adquirir más alto nivel de comprensión, de unos con los otros. Y eso ocurre, jamás para que nos apartemos de la siembra del bien y si para que nos empeñemos a servir, a beneficio del prójimo, más y más, abriendo incesantemente nuevas fuentes de misericordia y nuevos refugios de entendimiento en el corazón.

Emmanuel

Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Paz y renovación”
Traducido por Jacob

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.