Control de la mediúmnidad

desencarnacionDentro de los límites razonables, es conveniente, ejercer control sobre los médiums desde la iniciación del desarrollo, orientándolos moralmente, esclareciéndolos sobre la manera más perfecta de ejercer las facultades que posean, o en otro sentido, impidiendo o reduciendo al mínimo las posibilidades de mistificación, de caídas y fracasos, ya que no sucede lo mismo en relación a las facultades en sí mismas, puesto que su dominio se nos escapa.

No hay procedimiento alguno que se pueda emplear, en forma sistemática y al alcance de todos, que realmente inspire confianza y represente seguridad para enfrentar los múltiples y complejos aspectos que la mediúmnidad nos presenta constantemente en la práctica.

El intercambio entre el mundo físico e hiper-fisico continua dependiendo enteramente de la mediúmnidad, pues la ciencia aunque adelantado mucho aun no se ha apartado del terreno material, el Espiritismo, como Tercera Revelación, ha levantado gran parte del velo misterioso que a ese intercambio se oponía, creando un cuerpo de doctrina perfecto y francamente accesible, no por eso consiguió establecer condiciones positivas para ese control. Esto quiere decir, que técnicamente, todo es comprensible, aceptable, perfecto, pero, en cuanto a la práctica, en cuanto a la ejecución, no hay todavía elementos seguros y al alcance de todos que permitan un procedimiento común, sistematizado, único.

Nunca se puede saber con exactitud cuál es el camino a seguir, partiendo de un punto dado, para alcanzar otro punto determinado, con seguridad y uniformidad. Hay siempre improvistos, retrasos o aceleraciones, desvíos o fluctuaciones de toda clase. Por muy profundos que sean los estudios o la observación de un determinado problema, surge un momento en que este se nos escapa, huye de nuestras manos, sufre interferencias, remonta a planos donde no podemos tener acceso. Si perfeccionamos el control al médium, muchas veces sucede que la solución pasa a depender del Espíritu o Espíritus, manifestantes, y, si intentamos controlar a estos, nos queda el problema aun más difícil por las imposibilidades que dependen de la diferencia de planos o por la carencia de elementos objetivos de observación.

No se puede afirmar o negar, por falta de datos positivos, de lo que resulta que se queda  siempre con el juicio en suspenso. Aquellos que son más astutos u osados y formulan juicios radicales tendrán el disgusto de verificar, antes hoy que mañana, que fueron precipitados y cometieron errores. No se refiere aquí a los fenómenos, a las manifestaciones de los Espíritus, sobre los cuales estamos seguros, sino a la mediúmnidad en si misma y a sus manifestaciones a través de los médiums. No se puede deducir falsamente por lo dicho, que el Espiritismo es un terreno movedizo, inestable, desorientador -cosa que no es así, – pero si admitir, prudentemente, que en cuanto a la mediúmnidad, se constata su existencia y se utiliza, sin por ellos tener en las manos las riendas que la dirigen.

Extraído del libro “Mediúmnidad”
Edgard Armond

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