El adivino de Filadelfia

delanneM. Dassier reproduce la historia siguiente:

“Stilling da detalles interesantes acerca de un hombre que vivía en 1740, que llevaba una  vida muy retirada, de costumbres extrañas, y habitaba en los alrededores de Filadelfia, en los Estados Unidos. Aquel hombre pasaba por poseer secretos extraordinarios y ser capaz de discutir las cosas más ocultas. Entre las pruebas más notables que dio de su poder, la que sigue está considerada por Stilling como bien comprobada.

“Un capitán de buque había partido para un largo viaje a Europa y África; su mujer, que no recibió noticias suyas durante mucho tiempo, estaba muy inquieta acerca de su suerte; le dieron el consejo de dirigirse a aquel adivino; así lo hizo y él le suplicó que le excusara  mientras iba en busca de los informes que deseaba. Pasó a una habitación vecina y ella se sentó mientras le aguardaba. Como se prolongara su ausencia, la mujer se impacientó y creyó que la había olvidado; se acercó calladamente a la puerta, miró a través de una hendidura, y se sorprendió al verle tendido en un sofá, sin movimiento alguno cual si estuviera muerto. Creyó que no debía turbarle, y siguió esperando su regreso.

“Cuando el hombre volvió a la sala le dijo que su marido se había hallado en la imposibilidad de escribir por tales o cuales razones; que estaba en aquel momento en un café de Londres, y que pronto regresaría a su casa. “El regreso del marido se efectuó conforme con lo que le había sido anunciado, y habiéndole preguntado su mujer los motivos de su silencio tanto tiempo prolongado, alegó precisamente razones que había dado el adivino.

La mujer tuvo grandes deseos de comprobar aquellas indicaciones, y obtuvo plena satisfacción respecto a ello, pues su marido apenas hubo puesto los ojos en el mago, lo reconoció por haberle visto cierto día en un café de Londres, donde aquel hombre le había dicho que su esposa estaba muy inquieta por él, a lo que el capitán había respondió explicando el porqué de no haberle escrito, y había añadido que estaba en vísperas de embarcarse rumbo a América.

El capitán enseguida había perdido de vista a aquel desconocido, que desapareció entre la multitud, y del cual no supo nada más.” Vemos desarrollarse, pero esta vez voluntariamente, la serie de fenómenos ya descritos: sueño del sujeto, separación entre su cuerpo y su alma, desplazamiento rápido, materialización de la aparición, recuerdo al despertar.

En la Revue Spirite de 1858 tenemos una confirmación de la posibilidad para el espíritu  desprendido de que su envoltura se materialice lo suficiente como para hacerla completamente semejante al cuerpo material.

He aquí el hecho.

Gabriel Delanne
Extraído del libro «Alma inmortal»

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