Divaldo Franco en el Centro Espírita Caminho da Redencão. 30 de abril de 2016, Salvador/BA.

DiEn la conferencia pública realizada en el Centro Espírita Caminho da Redenção a las 20:00, Divaldo Franco, un servidor infatigable, abordó aspectos de la mediumnidad, su incidencia en la historia de la humanidad, sus efectos, además de la preparación y la conducta de los médiums, para ejercer correctamente esa facultad de índole paranormal.

Cada criatura humana debe ser consciente de que le cabe trabajar para la edificación de un mundo mejor, a través del servicio valeroso a sus semejantes. En tal sentido, se apoyó en el pensamiento de Gabriela Mistral, poetisa chilena, Premio Nobel de Literatura, que afirmaba: Quien aún no aprendió a servir, no aprendió a vivir. Quien aprendió a servir -destacó el ilustre orador- es feliz, su estado es de felicidad.

Para corroborar que la mediumnidad está presente en el ser humano como una facultad, expuso dos ejemplos. El primero, protagonizado por el Papa Pío VII, quien mientras estaba en el Vaticano reunido con algunos cardenales, y distante más de 750 km de los acontecimientos, describió el final de la Batalla de Lepanto -el 07 de octubre de 1571-, cuando la armada que comandaba Don Juan de Austria derrotó a los moros, en una memorable batalla naval. En lo inmediato, la manifestación no fue considerada creíble, y los cardenales atribuyeron esa descripción a un momento de desequilibrio del Papa Pío VII, a causa de su avanzada edad. Solamente diez días después, la noticia llegó al Vaticano, confirmando exactamente la visión a distancia, una manifestación de la mediumnidad -descripta por el pontífice- de modo que el fenómeno quedó registrado en la historia de la Iglesia.

El segundo fenómeno, relativo a la mediumnidad de bilocación, fue protagonizado por San Antonio de Padua, que encontrándose en Padua, Italia, estuvo presente en el juicio a su padre en Lisboa, Portugal, cuando daba testimonio de su inocencia e indicaba al verdadero criminal, que estaba presente en el lugar donde se desarrollaba el juicio. La presencia de San Antonio de Padua fue registrada en ambas ciudades.

Durante la explicación del fenómeno mediúmnico, Divaldo hizo referencia a las funciones del periespíritu en el intercambio con los seres incorpóreos; sobre el pago de deudas contraidas con la Ley Divina, afirmó que todo el bien que se haga posee el poder de anular el mal que se ha hecho. Es necesario -mencionó-, que el bien supere al mal y lo anule. Cada individuo es el resultado de lo que ha hecho o dejado de hacer, es decir, que es el resultado de la causalidad. Todos poseen aptitudes que requieren desarrollo, pues se encuentran en germen. Esas potencialidades se encuentran adormecidas, teniendo en cuenta que cada ser humano es una emanación de la psiquis divina. Según estudios del Dr. Dean Hamer, genetista norteamericano, existe en el hombre un gen divino, lo que lo llevó a afirmar que cada individuo es la configuración de Dios y, por consiguiente, todos poseen esa esencia divina.

Para encontrar la plenitud, expresó el orador por excelencia, es necesario que cada uno se conozca, y que ese autoconocimiento se profundice siempre. La mediumnidad no tiene nada de fantástico: es un acontecimiento normal. Todos son médiums. Las graduaciones de la facultad mediúmnica son diferentes para cada individuo, así como hay graduaciones de la inteligencia. Las tendencias mediúmnicas se van desarrollando a través de las reencarnaciones sucesivas. La mediumnidad se presenta en tres fases: la lúcida o consciente, la semiconsciente y la sonambúlica o inconsciente. El médium, a lo largo de la vida, puede pasar por las tres fases. Cada ser humano es un aprendiz de la mediumnidad.
Agregando mayores y pormenorizadas informaciones, Divaldo Franco leyó un mensaje de Joanna de Ângelis, psicografiado por él en la reunión mediúmnica del día 27 de abril de 2016, en el Centro Espírita Caminho da Redenção, cuyo título es En la tarea mediúmnica. En líneas generales, el mensaje expresa que la mediumnidad es un instrumento delicado, y al mismo tiempo poderoso; que no se es médium durante un cierto tiempo, sino siempre; que el médium debe aprender a utilizarla en un elevado nivel moral y ético; el mecanismo de la mediumnidad está siempre activado; la mediumnidad es una bendición y constituye un sexto sentido; es una concesión de índole divina para la elevación espiritual del médium; el ejercicio de la mediumnidad debe contribuir al cambio de las actitudes morales e intelectuales; es, también, un consuelo para quienes sufren, pues al ser amados experimentan alivio de sus dolores; es un incentivo para la transformación moral.

Para finalizar esa verdadera lección sobre mediumnidad, Divaldo Franco recomendó el estudio de El Libro de los Médiums, y de la obra Técnica de la Mediumnidad de Carlos Torres Pastorino.

Texto: Paulo Salerno
Fotos: Jorge Moehlecke

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