Sin desanimo

andreSi usted dejó de trabajar, entrando en desanimo, examine el tráfico en una simple calle.

Autobuses, automóviles, camiones, ambulancias y vehículos diversos pasan en grados de velocidad diferente, cumpliendo las tareas que les fueron señaladas.

Ningún vehículo sigue sin objetivo y sin dirección.

Observe, pues, el coche parado, fuera del carril.

Más allá de constituir una tentación para malhechores y un peligro en el tránsito, es también un peso muerto en la economía general, ya que huye del bien que le cabe hacer.

Entretanto, si el dueño decide recuperarlo, aparecen, de pronto, conductores abnegados, que se empeñan en socorrerlo.

Considere la lección y no gaste su tiempo, acogiendo obstáculos en la propia alma, que harán de usted una carga para los corazones queridos que comparten la marcha.

Como ocurre al vehículo más sencillo, usted puede perfectamente ayudar en los caminos de la vida, arrancar a un compañero de esa o de aquella dificultad, cargar a un enfermo, transportar una carta confortadora, entregar un medicamento o distribuir alimento.

Si usted quiere, realmente, dejar el rincón de la indiferencia, ruegue amparo a los Espíritus Benevolentes y Sabios, y ellos colaboraran con usted, pero para que eso ocurra, es necesario, antes de todo, que usted piense en servir, disponiéndose a comenzar.

André Luiz

Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Paz y renovación”
Traducido por Jacob

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