Ama a tu dolor

joanaParadójicamente anhelabas la paz cuando, edificando el Bien entre las criaturas humanas, eras encarado por la incomprensión y el repudio. Sientes desencanto al constatar que las sagradas tareas a las que te entregas son recibidas con acrimonias y sospechas.

Te desaniman los comportamientos de aquellos en los cuales confías en la congregación donde te consagras, produciendo amarguras y malestares.

Te entristece la manera como te tratan los amigos de la siembra en la que participas, desconfiados en relación con tu entrega.

Constatas insanas competiciones donde deberían multiplicarse las cooperaciones, como si la labor perteneciese a cada uno y la mies estuviese destituida de administrador y abandonada por el Señor.

Sientes cansancio y no consigues alcanzar la renovación íntima, en vista de la ausencia de tiempo hábil para la reflexión.

Pensabas que los corazones afectuosos que sonríen contigo permanecen accesibles en tus momentos difíciles, constatando, sin embargo, que el ego predomina en ellos, en relación a lo colectivo, en el grupo en el que participas.

Quisieras a veces desistir y retornar a tus orígenes, porque el paraíso que creías tener a tu alcance, en la convivencia con los demás servidores, es tan solo una apariencia con los mismos desatinos que encontrabas en la anterior convivencia social por donde te movías.

Sufres, porque anhelas vivir en armonía y acoges el ideal siempre soñado de la plena solidaridad, que ahora se te presenta muy distante…

A pesar de todo, no olvides que los santos y serafines transitaron también en el cuerpo y alcanzaron ese nivel de evolución porque se enfrentaron a equivalentes o incluso más ásperas refriegas. Nadie alcanza las cumbres sin la caminata por bajadas sombrías y difíciles de acceso.

Renueva tu vigor en la lucha, siendo tolerante con todos y exigente contigo mismo.

El Reino de los Cielos está construido con los materiales de la renuncia y de la misericordia, de la bondad y de la compasión bajo el patrocinio del amor. Observa la Naturaleza, sacudida frecuentemente por los fenómenos destructivos que la visitan, permitiéndole, poco después, renovación, exuberancia y belleza en la producción de los tesoros de la vida. De igual manera ocurre en terreno humano. No te desilusiones pues con los demás, ya que por su parte, también se permiten frustraciones en su relación contigo. Si amas a Jesús, y tu objetivo es servirlo, avanza contento, conforme a como lo hizo el Hermano Alegría.

Ama tu dolor.

En el momento en el que tu amor sea capaz de superar el sufrimiento, sin rebeldía y sin quejas, habrás alcanzado la meta que buscas. El dolor es un instrumento que lapida las anfractuosidades de los minerales duros de los vicios arraigados. Quien no se enfrenta con armonía interior a los desafíos de la evolución, esquivando el sufrimiento, permanece en un lamentable estancamiento, que conduce a la parálisis emocional en relación a su crecimiento interior.

Los caminos del Gólgota, así como los de Umbría, aún permanecen con sombras por encima y espinos en su lecho, exigiendo el valor y la abnegación para ser recorridos con júbilo. Vencerlos es el deber que la fe racional te impone, al servicio de Jesús, a quien amas. Si anhelas alegría y bienestar en los moldes profanos, estás en otro campo de acción, pero si buscas el servicio con el Maestro de Nazaret, lo tuyo son los júbilos profundos y las emociones superiores muy diferentes de las habituales.

No guardes indirectas, ni errores, antes aprende a retirar lo mejor, aquella parte buena que existe en todos los seres humanos y enriquécete con estos valores, sin preocuparte de la otra parte, la enferma, no recuperada aún por los dones de la salud espiritual…

Ten más paciencia y aprende a comprender en vez de censurar y exigir. Cada cual consigue hacer solamente lo que está a su alcance, no disponiendo de recursos para auto superarse de momento.

Jesús, el Modelo y Guía de la Humanidad, convivió con mujeres y hombres muy semejantes a aquellos con los cuales compartes hoy tu convivencia en lucha a tu lado, soportándoos recíprocamente y dedicados ambos al amor. Si acaso sientes la sutil visita de la intriga, de la acusación y de otras malevolencias que atormentan a la sociedad, sé cauto y no les concedas guarida ni atención, ignóralas y sigue intrépido hacia adelante. Es mejor que estés en la lucha por la sublimación que en el lecho de la recuperación, bajo el impositivo de límites y restricciones impuestos por el proceso de crecimiento hacia Dios y para ti mismo. En cualquier situación, alégrate por encontrarte reencarnado, por tanto en el camino de la autoiluminación.

Ama tu dolor y él se te tornará ameno, amigo, gentil compañero de la existencia. Y mientras amas, trabaja por el Bien, compénsate con las bendiciones de los resultados óptimos que ofrezcas al Señor, que transitó por sendas idénticas y más dolorosas que ésas por donde tú sigues. Así, continúa en paz, caminante de las estrellas que te aguardan en la cúpula celeste.

Francisco de Asís amaba sus dolores y trascendió todos los límites y consiguió demarcar los boatos históricos con la renuncia, la sencillez y las canciones de inefable alegría. Y Clara, que seguía su ejemplo sublime, se impuso la dedicación integral, a fin de que al partir de la Tierra se encontrase aureolada por el sufrimiento, en el cual alcanzó la plenitud.

Por tu parte, ama también tu dolor y experimentarás incomparable bienestar.

Joanna de Ângelis

[Mensaje psicografiado por el médium Divaldo Pereira Franco, en la sesión mediúmnica de la noche del 16 de diciembre de 2013 en el Centro Espírita Camino de Redención, en Salvador, Bahía, Brasil].

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