El compromiso de Chico con los libros

chicoY Chico Xavier contaba:

–Después de los primeros contactos con Emmanuel, me informé sobre mi compromiso con él para la recepción de libros espíritas. “Serían unos veinte”, me afirmó. Cuando esa cantidad fue alcanzada, oré agradeciendo a Jesús y a Emmanuel por la dádiva del trabajo. Pedí perdón por mi insuficiencia. Emmanuel se hizo visible para mí, diciendo: “Mira, Chico, está bien, lo conseguimos, ahora vamos a llegar hasta los treinta”. A pesar de la sorpresa, emprendimos el trabajo. Al completar las treinta obras, nuevamente muy feliz, creyendo que la tarea había terminado, Emmanuel se me apareció y dijo: “Estoy satisfecho con su colaboración”.

¿Usted cree que el compromiso ha concluido? “Aún no”, respondió. “Es necesario que alcancemos los cuarenta títulos o, si fuese posible, hasta los sesenta, vamos a ver qué se consigue”. Me asusté, ¿pero qué podía hacer? Y no es que me parezca insuficiente que, a pesar de mis modestos recursos, los benefactores espirituales hayan conseguido alcanzar la marca de sesenta libros, a través de mi insignificante mediumnidad. Me sentí feliz por colaborar con los buenos Espíritus. Oré, nuevamente, y agradecí al Cristo. Pedí perdón por mis fallas y hablé a Emmanuel:

–¡Gracias a Dios, finalmente, creo que concluí mi tarea! ¿No es así? Ahora estoy libre y sin compromiso… ¿Qué me dice usted señor?

Y él, muy serio, y mirándome austero y severo, respondió:

“–Chico, resulta que tuve una reunión en lo Alto, sobre su compromiso con la Doctrina Espírita y el Evangelio de Jesús. Allá se deliberó lo siguiente: Usted fue declarado como tierra de utilidad pública”.

–¿Cómo es eso? ¿Qué significa lo que me ha dicho? –pregunté.

“–Que ahora no manda más en usted. De aquí en adelante, hará lo que nosotros le indiquemos. Residirá donde determinemos. Solo se aproximará y convivirá con usted a quien se lo permitamos. ¿Entendió?”

–¿Y si yo no quisiese?

“–Hijo mío, su propia vida está bajo las determinaciones del Altísimo. Usted es quien sabe”.

Concluyó severamente el guía espiritual.

La decisión fue entregarme de cuerpo y alma a nuestra bendita Doctrina. Pues a partir de aquel día, coloqué mi vida en las manos de Nuestro Señor Jesucristo”.

Chico Xavier hablaba con humor sano, provocando risas y alegrías contagiosas en cuanto comentaba sobre su singular historia sobre su compromiso con Emmanuel, de dejar para la Humanidad, finalmente, cuatrocientos doce libros espíritas cristianos, que reviven las sagradas enseñanzas del Cristianismo Primitivo, en un desarrollo fiel a la Codificación Kardeciana.

Cezar Carneiro de Souza

Anuario Espirita 2016

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