Divaldo Franco en Rio Grande do Sul – Santa Cruz do Sul – 05 de abril de 2016

La ciudad de Santa Cruz do Sul recibió con cariño -como lo hace habitualmente- al Embajador de la Paz en el Mundo: Divaldo Pereira Franco. El miniseminario Vida: desafíos y soluciones se llevó a cabo en el In Side Eventos, para un público de 1.400 personas. Fueron las promotoras de ese acontecimiento la Sociedad Espírita A Caminho da Luz y la Asociación Espírita Francisco de Asís. Mientras atendía los pedidos de autógrafos, Divaldo concedió una entrevista al Periódico A Gazeta do Sul.

El Profesor Divaldo Franco fue agraciado con homenajes por los 30 años de actividades ininterrumpidas en Santa Cruz do Sul, a partir de su primera presentación en la ciudad, en el año 1986. Ese lapso fue recordado a través de un vídeo, en el cual se destacaron los memorables acontecimientos, expresando gratitud por la dedicación y el cariño que Divaldo siempre dispensó a los santacruzenses.

El primer homenaje, una placa con el registro de la fecha, le fue entregada por un grupo de jóvenes de la Sociedad Espírita A Caminho da Luz. El segundo homenaje lo realizó la Cámara de Vereadores (o Cámara Municipal), que le concedió el Título de Ciudadano santacruzense por unanimidad, el 04 de abril de 2016. Para hacerle entrega del título honorífico estuvieron presentes los Vereadores (o Concejales) Alceu Crestani, Presidente; Nasário Eliseu Bohnen, Vicepresidente; e Hildo Ney Caspary, proponente del título. La comunidad de Santa Cruz do Sul reconoció la importancia de las actividades desarrolladas por el homenajeado, a favor de su bienestar material y espiritual. Afecto, gratitud y reconocimiento fueron los motivos para tal honor.

La Mesa Directiva estuvo compuesta por Álvaro Figueiredo, Presidente de la União Municipal Espírita de Santa Cruz do Sul; Francisco Ferraz, Asesor Jurídico de la Federação Espírita Brasileira; y Carlos Junges, Presidente de la Sociedad Espírita A Caminho da Luz.

Divaldo expresó su agradecimiento a los distinguidos ediles, reconociendo que no era merecedor de las honras; expresó su gratitud por el cariño, el desvelo con que es recibido en Santa Cruz do Sul, y manifestó que las palabras eran insuficientes para traducir las emociones que experimentaba en aquel momento. Mientras tanto, el ilustre agraciado -expresó- es el insigne Codificador de la Doctrina Espírita, Allan Kardec, pues conociendo y adoptando la Doctrina Espírita, Divaldo se reconoce como un simple trabajador del Cristo. Expresó a los ediles su profunda gratitud y respeto, además del honor de colaborar con Santa Cruz do Sul.

Dando comienzo al seminario, Divaldo expuso diversos conceptos y reflexiones acerca de la vida, desde Aristóteles hasta los días actuales, recordando las definiciones de diversas corrientes filosóficas, naturalistas, científicas y también de pensadores, entre otros. El universo es un gran pensamiento que se expande y se contrae constantemente; es el aliento de Dios; es un estado que irradia luz, que está presente en las micropartículas, e incluso en el macrocosmos.

George Ivanovich Gurdjieff y su discípulo Peter Ouspensky clasificaban a los individuos y a la vida, según dos aspectos: la categoría formada por las personas fisiológicas –son las que comen, duermen y se reproducen; y las psicológicas –aquellas que cultivan los sentimientos y las emociones, además de las tres características anteriores. Emilio Mira y Lopez sostiene que, desde el punto de vista psicológico, la vida del ser humano -que difiere de cualquier otra-, está constituida por cinco características: personalidad –del nombre al comportamiento; conocimiento –las conquistas intelecto-morales; identificación – las afinidades; conciencia –cuando el ego toma conciencia de los contenidos psicológicos de los cuales es portador, según Carl Gustav Jung; e individualidad –el ser que siente.

En el nivel de conciencia, el individuo realiza un aprendizaje experimentando la vida, a lo largo de su trayectoria evolutiva, en una de esas fajas crecientes, en busca del perfeccionamiento: 1. Conciencia de sueño sin sueños; 2. Conciencia despierta; 3. Conciencia del cuerpo –que en su carácter de máquina humana se subdivide en funciones, conforme con lo siguiente; 4. Conciencia de sí mismo; y 5.Conciencia cósmica -es el Cristo que vive en el individuo.

El cuerpo, como máquina, se presenta según las funciones intelectivas; emotivas; de movimiento; o instinto; polaridad femenina y masculina –ánima y ánimus; emotiva superior e intelectiva superior. La vida es una bendición de Dios, sea esta como fuere. El mayor desafío de la criatura humana es la propia criatura humana. Presentando anécdotas ilustrativas, Divaldo destacó la necesidad de que los seres humanos se amen, respetando las diferencias, conviviendo de tal forma que las imperfecciones de ambas partes, no causen trastornos en las relaciones. Cada ser debe desarrollar el perdón, sin devolver la agresión, el mal carácter, el odio, la calumnia, etc., sino haciendo todo el bien que esté a su alcance. Como solución, debe, cada uno ejercitarse en el cambio de hábitos, modificándolos en sí mismo en forma permanente. La vida debe ser dinámica. Lo importante no son los desafíos, sino las soluciones que deben ser elaboradas. Reflexione: ¿cómo es su vida? Preguntó el Embajador de la Paz en el Mundo. ¿Es tolerante? ¿Agradable? ¿Exigente? ¿Amoroso? ¿Rabioso? ¿Rencoroso? ¿Jovial? ¿Agradecido?

Compartiendo enseñanzas recibidas de Sathya Sai Baba, Divaldo sugirió que se rueguen bendiciones para la mente, a fin de que se pueda pensar rectamente. Que el corazón sea bendecido para alimentar buenos sentimientos; que la boca reciba bendiciones para hablar rectamente. Exhortó a que cada uno acepte los desafíos de la existencia, descubriendo el sentido de la vida, valorizando los buenos momentos, la felicidad, la alegría, el amor, y no concediéndole demasiado valor a los sufrimientos, a los malos momentos.

La vida está constituida por desafíos, que deben ser afrontados. Superarlos es un deber, encontrando soluciones. Vale la pena vivir intensamente, haciendo frente a los desafíos, adornando la vida con esperanza, alegría, transformándose desde adentro hacia afuera. Tener aflicciones es natural; además, no sufrir con ellas es un deber. Se las debe enfrentar racionalmente. Ser feliz es un derecho que Dios concede a cada uno de sus hijos.

Para finalizar el brillante trabajo, y exteriorizando su agradecimiento por todo lo que se le brinda, y a todos, por el trabajo que realizan en favor de un mundo mejor, y por la gentileza de la presencia amistosa. Expresó aún otra enseñanza, estimulando a que cada uno tenga como deber preferir algo que no le gustaría hacer, renovándose cada día para mejor. De pie, el público aplaudió generosamente al orador gentil y devoto, afable y amoroso, renovando su entusiasmo y sus energías.

Texto: Paulo Salerno
Fotos: Jorge Moehlecke

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