Divaldo Franco en Boston, 20 de marzo de 2016

divaldo-francoDurante el último domingo, día 20/03, el médium y orador espírita Divaldo Franco realizó un seminario en la ciudad de Boston, Estado de Massachusetts, USA.

Las actividades tuvieron lugar en el auditorio del Bunker Hill Community College y contó con la participación de un público compuesto por 450 personas. En esa ocasión, el médium recibió un homenaje de la Asamblea Legislativa del Estado de Massachusetts, representada por las personas de su presidente, el Señor Robert A. De Leo, y de la Diputada Denise Provost. El tema del seminario fue Victoria sobre la depresión.

Al comenzar su conferencia, Divaldo se refirió a Friedrich Nietzsche y a su conocida obra. Así habló Zaratustra, destacando su proposición sobre la absoluta prescindencia de Dios. También aludió a su muerte: el filósofo alemán era un depresivo crónico. A continuación, describió el trabajo del médico francés Dr. Philippe Pinel, considerado por muchos el Padre de la Psiquiatría, que liberó a sus pacientes esquizofrénicos del terrible pabellón Bicêtre, del Hospital de la Salpêtrière, para darles un tratamiento más humano y devolverles la dignidad, creando -de ese modo- la que pasó a ser conocida como terapia moral.

Al hacer un panorama retrospectivo histórico de las cuestiones vinculadas al tema propuesto, principalmente a partir del siglo XVIII, el disertante mencionó los estudios y las experiencias hipnológicas del Dr. Jean Martin Charcot, en el Hospital Salpêtrière, en París; también aludió a las investigaciones de Sigmund Freud, sobre los sueños, los conflictos sexuales, el subconsciente y, además, a los estudios llevados a cabo por Carl Gustav Jung, sobre el inconsciente profundo -individual y colectivo-, los arquetipos, etc., explicando que con los conocimientos de la Psiquiatría y de las Neurociencias, fue posible realizar un gran avance también en la Psicología, de manera de constatar que además de los conflictos de índole puramente psiquiátrico o físico, habría otros de naturaleza psicológica. En ese contexto, la depresión ocuparía una posición de gran relevancia mundial, dado que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, hasta el año 2025, esta alcanzaría la primera posición como causa de muertes en el planeta, especialmente por medio de suicidios empleando armas de fuego.

Esos trastornos depresivos habrían estado presentes en la humanidad desde los comienzos de la civilización, aunque con otras denominaciones, ya que el término depresión puede haber surgido recién en el siglo XVII. El orador relató casos históricos, por ejemplo de personajes bíblicos, tales como Jo (capítulo 3 del Libro de Jo) y el Rey Saúl; y, además, de Arjuna, del libro hindú Bhagavad Gita. También recordó que en la Grecia antigua, tales trastornos eran frecuentes -y se los conocía como melancolía-, al punto que Hipócrates hacía referencia a la necesidad de usar la alegría para combatir tal estado.

Divaldo mencionó el trabajo de Emil Kraepelin, psiquiatra alemán y creador de la moderna Psiquiatría, y su descubrimiento de las dos vertientes de la depresión: la unipolar y la bipolar. Sobre las causas de los trastornos psiquiátricos y psicológicos, y más específicamente sobre la depresión, se ha dicho que en el pasado radican diversas génesis, casi todas equivocadas, tales como el pecado original de Eva en el Paraíso o el desequilibrio de los fluidos corporales. No obstante, con el avance de la Psiquiatría, de la Psicología y de las Neurociencias, se ha descubierto que las causas pueden ser endógenas (hereditariedad, alteraciones fisiológicas, etc.) y exógenas (acontecimientos de la vida, traumas de la infancia, etc.), siendo ellas, por lo tanto, de doble naturaleza: biológica y psicológica. Explicó, asimismo, la función de los neurocomunicadores, tales como la noradrenalina, la serotonina, la dopamina, y el funcionamiento de las neurocomunicaciones, además de aludir a la importancia de la armonía de esos elementos en nuestro cerebro.

También, con respecto a las causas, Divaldo agregó a las que conoce la ciencia académica, los conflictos y las culpas de reencarnaciones anteriores, además de las obsesiones espirituales. La obsesión mereció un capítulo especial en la obra El Libro de los Médiums de Allan Kardec. Esas influencias negativas y persistentes, de Espíritus inferiores sobre un individuo, podrían conducirlo a estados de trastornos psicológicos y psiquiátricos, tales como la depresión, y afectarían no sólo su equilibrio psicológico sino también su estructura física, en los casos de perturbaciones de desarrollo prolongado. Por lo tanto, el tratamiento para esos trastornos debería ser multidisciplinario, es decir que contemple las terapias psicológicas, las psiquiátricas y la espírita (pases, orientación espiritual al paciente depresivo y a sus familiares, atención al obsesor en reuniones mediúmnicas especializadas; conferencias; la terapia del agua fluidificada, etc.).

Con referencia a los estudios de James Hollis, de Carl Gustav Jung y de Milton Erickson, el disertante destacó la importancia de que el paciente realice un saneamiento de su mente, para cambiar su enfoque de la vida y crear en él, una maduración psicológica con ideas positivas, optimistas. Expresó que cada vez que surja una idea negativa en nuestra mente, deberíamos sustituirla por una positiva. Y, volviendo al filósofo Nietzsche, manifestó que la declaración que este hizo sobre que Dios es innecesario, además de su muerte, sería la consecuencia de su profundo estado depresivo, de su rebeldía y del vacío existencial que lo afligía. De tal modo, Dios nunca habría dejado de existir y su comprensión más profunda y lógica sería aportada por el Espiritismo, ayudándonos a que entendamos nuestro propio origen divino. Además, la Doctrina Espírita habría recuperado el mensaje puro y simple del Evangelio de Jesús, no en su aspecto meramente religioso, sino también profundamente terapéutico.

Divaldo explicó que el mensaje de Jesús está por completo basado en la Ley del Amor, que constituye la más profunda psicoterapia para el ser humano, según lo han establecido renombrados especialistas en los terrenos de la Psiquiatría, la Psicología y las Neurociencias. Ese amor se presentaría en dos formas: el autoamor y el amor a las demás criaturas. Y uno de los desdoblamientos de ese sentimiento sería el perdón, también en dos formas: autoperdón y perdón a los semejantes.

El amor y el perdón serían las más excelentes formas de profilaxia y tratamiento para la depresión.
Por eso, destacó el médium, los psiquiatras Viktor Frankl y Carl Gustav Jung establecieron que es imprescindible que la criatura humana elija y experimente una meta existencial profunda, para dar sentido a su vida y evitar el vacío existencial, y por consiguiente la depresión. Para ellos, la meta más profunda sería el amor.

Al final de su disertación, Divaldo se refirió a los estudios relativos a la empatía, a cómo debemos realizar el bien al prójimo, colocándonos en su lugar y tratando de identificar su auténtica necesidad, a fin de ofrecerle aquello que le resulte mejor, y no según nuestro deseo. Habló, además, de la importancia de que observemos a los seres humanos invisibles en la sociedad, aquellos que no son tenidos en cuenta y marginados por los otros, a fin de que se vuelvan socialmente visibles y dignificados. Finalizó, diciendo que debemos buscar la alegría en las cosas simples de la vida, en lo cotidiano, amando siempre y en cualquier circunstancia, nunca valorizando el mal sino procurando, paulatinamente, superar nuestras malas tendencias, hasta que alcancemos la plenitud.

Texto y fotos: Júlio Zacarchenco

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