¡Piense, no aborte!

depresion“A nadie es concedida la facultad de interrumpir el fenómeno de la vida sin asumir un penoso compromiso de que no se liberara sin una pesada carga” (1)

La vida es un patrimonio inalienable que nadie tiene el derecho de limitar o destruir, bajo pena de asumir graves compromisos con las Leyes Divinas. El Espíritu Andre Luiz aclara:

“ (….) Arrancar un bebe del seno materno es infanticidio confeso. La mujer que lo promueve o que  cohoneste semejante delito es forzada, por leyes irrevocables, a sufrir alteraciones deprimentes en el centro genésico de su alma, predisponiéndose generalmente a dolorosas enfermedades, cuáles sean, la metritis, el vaginismo, metralgia, infarto uterino, tumor cancerígeno, flagelos esos con los cuales, muchas veces, desencarnan demandando al Mas Allá para responder, ante la Justicia Divina, por el crimen practicado.”(…) (2)

En otra de sus obras, el citado autor espiritual complementa: “En el hombre, el resultado de esas acciones aparece, casi siempre, en existencia inmediata a aquella en la cual se involucró con compromisos de esa índole, en forma de molestias testiculares, disendocrinias diversas, disturbios mentales, en evidente obsesión por parte de fuerzas invisibles emanadas de entidades retrasadas que aun encuentran dificultades para exculparle el abandono” (3)

La Constitución actual preserva la vida en plenitud. Pero ¿hasta cuándo? La Carta Magna brasileira no puede ser maculada por simple capricho de aquellos que no valorizan las leyes de la Naturaleza y ni incluso la propia vida. En cuanto el ser humano sitúa los intereses materiales encima de los valores del Espíritu la vida estará en peligro. Se puede alterar las leyes humanas de acuerdo con los intereses en juego, pero las Leyes Divinas son inmutables y justas. Jamás será burlada.

Es el momento de posicionarse en defensa de la vida a fin de excluir el aborto del vocabulario humano. No existe duda de que la vida se inicia en el momento de la concepción. La propia Biología confirma que el ser humano presenta, desde el momento de la concepción, todas las características que prevalecerán hasta la muerte del cuerpo.

Los Espíritus del Señor, en sintonía con la Ciencia, responden a la pregunta de Allan Kardec: “¿En que momento el alma se une al cuerpo? La unión comienza en la concepción, pero solo es completa en el nacimiento. Desde el instante de la concepción, el Espíritu designado para habitar cierto cuerpo a este se une por un lazo fluídico, que cada vez más se va apretando hasta el instante en que el bebe ve la luz (…) (4)”

En otra pregunta (5) los Espíritus de la Codificación sitúan al aborto en el mismo nivel del homicidio: “¿Constituye un crimen provocar el aborto, en cualquier periodo de la gestación? Hay crimen siempre que transgredís la ley de Dios. Una madre, o quien quiera que sea, cometerá crimen siempre que quite la vida a un bebe antes de su nacimiento, porque impide a un alma de pasar por las pruebas que serviría de instrumento el cuerpo que se estaba formando”

Antes de cualquier actitud precipitada, es preciso raciocinar. La vida del embrión solo a Dios pertenece. ¿Dónde estarías si tu madre te hubiese abortado durante su gestación? La vida no es un juguete que se deja cuando quiera. El aborto delictivo es condenado por la Doctrina Espirita, una vez que transgrede las leyes Divinas. Incluso cuando es legalmente aprobado por las leyes humanas.

La vida es un arte divino y como tal debe ser respetada y preservada a cualquier coste. El artista se consagra a partir del momento de la creación, todavía, la obra de arte se valoriza después del periodo arduo de la gestación que culmina en la obra acabada. Ninguna obra humana se iguala a la escultura del ser. Fantástica, perfecta en líneas y detalles, armoniosa en la forma y en las funciones. Escultura Divina, ninguna otra a ella se acerca. Modelo imitado, jamás igualado. Emana de las entrañas el soplo creador.

¡Es vida! Co-creadores humanos se creen con derechos plenos de vida y muerte sobre la obra inacabada y planean destruirla aun en gestación. Motivos fútiles, infantiles, torpes… Nada justifica…

Problemas existen, es natural, pero nada que no se resuelva con voluntad y amor. Es vida, foco de luz, tesoro a ser lapidado. Obra divina confiada al seno maternal.

¡Madre! El Padre deposito en tus manos su tesoro. No lo destruyas, no abortes la mayor, la más perfecta de todas las artes: ¡la vida de tu hijo! Te compete proseguir en la tarea bendita de modelar el fruto sublime de la Creación. Madre, no destruyas tu derecho intransferible de colaborar con las obras del Creador. Y mañana tendrás la certeza de haber contribuido con la propia felicidad.

Referencia:
(1) Divaldo P Franco. Después de la tempestad. Por el Espíritu Joanna de Ângelis. Ed. Alvorada.
(2) Francisco Cândido Xavier. Acción e reacción. Por el Espíritu André Luiz. 27. ed. Rio de Janeiro: FEB, 2006. Cap. 15, p. 268.
(3) Francisco Cândido Xavier. Evolución en dos mundos. Por el Espíritu André Luiz. 24. ed. Rio de Janeiro: FEB, 2006. Cap. 14, p. 247.
(4) Allan Kardec. El libro de los Espíritus. Ed. Especial. Rio de Janeiro: FEB, 2005. Pregunta 344.
(5) Allan Kardec. El libro de los Espíritus. Pregunta 358.
Revista «Reformador». Marzo 2007
Traducido por Jacob

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