Manuel Ausó Monzó

manuel-auso-240x300Don Manuel Ausó Monzó, (Alicante,1814- 1891) fundó en Alicante la revista “La Revelación”. Y la “Sociedad Espiritista Alicantina”. De origen humilde, estudió latín y filosofía en el Convento de San Francisco de Alicante y en el Seminario de Santo Domingo de Orihuela, cursando después Medicina en Madrid, Valencia y Barcelona, y doctorándose en 1845, estableciéndose en Alicante, donde en poco tiempo se creó una numerosa y escogida clientela.

Una larga enfermedad, le inclinaría a la práctica del método homeopático, a partir del cual logró, su total restablecimiento. Fue entonces cuando emprendió una campaña de difusión en revistas y periódicos sobre la capacidad curativa de este método. Siendo uno de los homeópatas más importantes de este período. Representante del progreso en la ciencia, veíase en él esa íntima fruición del hombre que se dedica al estudio de las leyes de la Naturaleza y de los seres de la creación.

Director de La Revelación, tenía cincuenta y cuatro años cuando estalló la revolución. Los debates con médicos alópatas fueron bastante importantes en la prensa de la década de 1880. Concretamente, El Graduador y La Unión Democrática, se hicieron eco de la controversia establecida entre Ausó y el también médico Matías Doménech. Llegaría a publicar una obra recopilatoria sobre estos artículos en 1881. Sus dos primeros capítulos resultan muy esclarecedores sobre el pensamiento de Monzó, no sólo como homeópata sino como un hombre de su tiempo. Las continuas alusiones al progreso y a la ciencia que rompe los lazos de las preocupaciones escolásticas que la aprisionan y aparece como regeneradora de la humanidad, a las añejas instituciones, deterioradas y consumidas por el tiempo y por la podredumbre que entrañan., a los intransigentes, ciegos y negros fanatismos, origen de tantos males, que han caracterizado en todos los tiempos a las religiones positivas constituyen una muestra de la pervivencia de sus ideales revolucionarios a través del tiempo.

Cuando se creó en 1844 el Instituto de Segunda Enseñanza, Manuel Ausó se hizo cargo de la cátedra de Historia natural. Ejerciendo como profesor en dicho instituto en las asignaturas de Historia Natural y Fisiología e Higiene. Asumiendo el cargo de secretario del mismo Instituto. El médico don Manuel Ausó, dirigió la organización del precioso gabinete de Historia Natural, donde había ejemplares de todas clases. José Milego, en sus Apuntes Biográficos afirma que explicaba de un modo sencillo y reposado, sin incurrir en trivialidades y poniendo la sana doctrina al alcance de todas las inteligencias. Indica que entre los notables discípulos que tuvo se encuentran Castelar, Maisonnave, Esquerdo, o Gallostra.

Desde el punto de vista político siempre militó en las filas democráticas, figurando muchos años en primera fila en el partido republicano histórico. Esta militancia política queda constatada tras el estallido de la septembrina, con su rúbrica en documentos tan importantes como, La Declaración de Derechos de la Junta Revolucionaria de la Provincia de Alicante y la Autodisolución de la Junta Revolucionaria. Ya en la Restauración siguió manifestando su ideología republicana en el seno de la masonería. Concretamente en la logia Constante Alona, bajo el nombre simbólico de Hus, junto a otros prohombres del republicanismo alicantino, como Armando Alberola, Eleuterio Maisonnave, Primitivo Carreras o Rafael Sevila entre otros. Milego, señala respecto a sus creencias religiosas que fue un espiritista convencido.

Así es que a los que discutían con él, les decía: ¿Qué es la religión de Jesucristo? Todo menos falacia, menos brujería; menos crueldades: menos ambiciones; menos encono; menos orgullo; todo menos comerciar con el alma del cristiano; todo menos el mal. Las creencias de éste espiritista racionalista, sin poner nunca un pié fuera del Evangelio, llegaron a cuestionar públicamente determinados principios fundamentales del dogma católico. En un artículo escrito un año antes de su muerte, Ausó alude a la Madre de Jesús, Soberana de los cielos y a la función de desagravios organizada por el clero alicantino para dejarla tranquila y sosegada, a consecuencia de un escrito suyo en el que ponía en tela de juicio el misterio de una concepción extralegal y de realización imposible, según .las leyes eternas e inmutables que rigen el universo.

Tanto Mileto como la publicación espiritista coinciden en resaltar una conducta moral y una honradez intachables, junto a sus virtudes cívicas, lo cual le harían merecedor del respeto de todo el mundo, .sin distinción de credo político o religioso. Una prueba de ese respeto fue el comentario que realizó el Diario liberal conservador. La Patria, haciéndose eco de su muerte: Ayer por la tarde a las tres y media se verificó el entierro del que fue en vida nuestro respetable amigo D. Manuel Ausó Monzó, director del Instituto provincial de segunda enseñanza y distinguido médico, muy querido por las excelentes prendas personales que le adornaban, en las clases todas de la sociedad.

El acto público fue muy lucido, pues asistió numerosa y distinguida concurrencia, hasta la calle de Alfonso el Sabio, donde se despidió el duelo. La redacción de La Patria, se asocia al justo dolor de la distinguida familia del finado. Actualmente una calle en alicante lleva su nombre en honor a su memoria.

Políticamente militó en las filas el Partido Republicano Federal, identificándose siempre con la tendencia conservadora que representaban Emilio Castelar y Eleuterio Maisonnave. En 1864 colaboró con éste último en la creación del Círculo de Artesanos de Alicante, centro de reunión de los demócratas alicantinos y, al triunfar la revolución, fue vocal de la Junta Revolucionaria provincial que presidía Tomás España y también vocal del Comité Republicano de Alicante, ostentando diversos cargos en el partido a lo largo del sexenio. Durante la Restauración siguió ligado al Partido Republicano Posibilista y fue miembro del Comité Democrático Posibilista en 1879.

En el ámbito de las actividades económicas, socio fundador de la Caja Especial de Ahorros de Alicante y vocal de su Consejo de Administración, y socio de La Exploradora S.A. Asimismo, fue miembro de las siguientes entidades de carácter económico: El Fomento y la Sociedad Económica de Amigos del País de la que fue presidente de su sección de ciencias en 1886. Convencido espiritista, será un activo propagandista de las teorías de Allan Kardec y Camilo Flammarion. Fundó en 1872 la Sociedad Espiritista Alicantina, de la que fue elegido presidente, formando parte de la redacción de la revista de la sociedad, La Revelación. Colaboró periodísticamente también con la revista El Criterio Espiritista. En muchas áreas como son la espiritista, política, masónica, mejoras sociales y científico-culturales trabajó activamente junto con sus más que amigos Maisonnave, que fue ministro de Estado y después de Gobernación, y el Capitán de la Marina Mercante Lagier y Pomares, cabeza de la revolución del 68 y primer español en leer e importar El Libro de los Espíritus.

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