Comunicación con los Espíritus

moisesLa comunicación con los Espíritus existe desde el principio de la Humanidad. Encontramos registros del intercambio mediúmnico en los libros sagrados de todos los pueblos, en las más diversas culturas y tradiciones. Uno de los grandiosos objetivos del Espiritismo fue el de colocar bases lógicas en la explicación de los fenómenos mediúmnicos. Nada invento, pues analizando los efectos remonto a las causas y revelo las leyes que rigen las comunicaciones espiritas.

En la Biblia, por ejemplo, encontraremos los más variados tipos de fenómenos mediúmnicos: la pneumatografia de los Diez Mandamientos, la xenoglosia del día de Pentecostés, la materialización de los Espíritus Elías y Moisés en el Monte Tabor, el dialogo entre Saúl y el Espíritu Samuel, establecido por el fenómeno de la psicofonía, entre otros. En fin, la Biblia está repleta de fenómenos espiritas, cuya citación exigiría que se escribiese un libro, solo para citarlos.

La historia de la Humanidad está repleta de hechos espiritas, como nos esclarece León Denis: Ciertas personas, consideran, pero sin razón, la mediumnidad un fenómeno peculiar a nuestros tiempos. La mediumnidad, realmente, es de todos los siglos y de todos los países. Desde las edades más remotas existieron relaciones entre la Humanidad terrestre y el mundo de los Espíritus. Si interrogamos los Vedas de la India, los templos de Egipto, los misterios de Grecia, los recintos de piedra de Galia, los libros sagrados de todos los pueblos, por todas partes, en los documentos escritos, en los monumentos y tradiciones, encontraremos la afirmación de un hecho que ha permanecido a través de las vicisitudes de los tiempos (…) (1)

En este mismo sentido, con más detalles, encontramos en el trabajo de psicografia de Francisco Cándido Xavier numerosos antecedentes mediúmnicos, In Verbis: Nos señala la antigüedad terrestre con brillantes manifestaciones mediúmnicas, repuntando en la Historia. Discípulos de Sócrates se refieren, con admiración y respeto, al amigo invisible que lo acompañaba constantemente. Se cita Plutarco al encuentro de Bruto, cierta noche, con uno de sus perseguidores desencarnados, a visitarlo, en pleno campo. En Roma, en el templo de Minerva, Pausánias, allí condenado a morir de hambre, pasó a vivir, en Espíritu, perturbado en la revuelta en que se desvariaba, apareciendo y desapareciendo a los ojos de atemorizados, durante largo tiempo. Se sabe que Nerón, en los últimos días de su reinado, se vio fuera del cuerpo carnal, junto a Agripina y Octavia, su madre y esposa, ambas asesinadas bajo su orden, presagiándole la caída en el abismo. Los Espíritus vengativos en torno de Calígula eran tantos que, después de enterrar los restos en los jardines de Lamia, eran allí vistos, frecuentemente, hasta que desenterraban los cuerpos para la incineración. (…) (2)

Más adelante, el Espíritu André Luiz completa: (…) Apenas hace algunos siglos, vimos a Francisco de Asís glorificado en luminosos acontecimiento; Lutero transitando entre visiones; Teresa de Ávila en admirables desdoblamientos; José de Copertino levitando ante la espantada observación del papa Urbano VIII, y Swedenborg recogiendo, apartado del cuerpo físico, anotaciones de varios planos  espirituales que el mismo filtra para el conocimiento humano, según las concepciones de su época (…) (3)

La prohibición mosaica (no divina) de las comunicaciones con los “muertos” se dio por los abusos practicados por aquel pueblo que aun no se encontraba suficientemente maduro para entender las cosas espirituales. La práctica mediúmnica era ejercida livianamente para finalidades justificadas como la adivinación, hechicería, entre otras frivolidades, también condenadas por el Espiritismo. En este sentido, elucida Allan Kardec: (…) en ese tiempo las evocaciones tenían por fin la adivinación, al mismo tiempo que constituían un comercio, asociadas a las prácticas de la magia y del sortilegio, acompañadas hasta de sacrificios humanos. Moisés tenía razón, por tanto, prohibiendo tales cosas y afirmando que Dios las abominaba. Esas prácticas supersticiosas se perpetuaron hasta la Edad Media, pero hoy la razón predomina, al mismo tiempo que el Espiritismo vino a mostrar el fin exclusivamente moral, consolador y religioso de las relaciones del más allá del túmulo. (4)

Además, el objetivo de una ley prohibitiva es evitar que determinada conducta sea ejercida. Ahora, nadie prohíbe algo que es imposible de ser realizado, lo que comprueba que Moisés sabia de la posibilidad de la comunicación con los Espíritus, ya que, al final, por cuestiones obvias, solo se prohíbe aquello que es posible ser practicado. En la actualidad, pues, tal prohibición no tiene más sentido. El apóstol de los gentiles nos habla de los niños espirituales: Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, pensaba como un niño, pero, más tarde llegue a ser un hombre, acabe con las cosas de niño. (I Corintios, 13.1).

Alcanzamos una madurez espiritual que nos permite establecer el intercambio mediúmnico con responsabilidad, pues lo que motivo la prohibición mosaica es también condenado por la Doctrina Espirita: los espiritas solo se comunican con el plano espiritual con el fin exclusivamente moral, consolador y religioso. Entonces, conforme afirmo el apóstol Pablo de Tarso, “estamos rodeados de una gran nube de testimonios” (Hebreos, 12:1), tratándose, evidentemente, de los seres desencarnados que, en circunstancias propicias, pueden establecer comunicación ostensiva con la población encarnada.  Sin embargo, no podemos olvidar que sufrimos una gran influencia oculta de los Espíritus en nuestros actos y pensamientos (El libro de los Espíritus, ed FEB, q 459) cabiéndonos saber separar los malos y los buenos consejos que, generalmente, nos surgen como un especie de intuición o inspiración.

Entre la población desencarnada existen diversas categorías de Espíritus, que se diferencian solo por el grado de evolución. De esa forma, tanto podemos recibir comunicaciones de alto nivel espiritual, oriundas de Espíritus superiores, como también podremos recibir mensajes frívolos, provenientes del elemento inferior del mundo invisible. Conviene saber separar la cizaña del trigo y no aceptar nada ciegamente, haciendo pasar todas las comunicaciones recibidas por la razón y el sentido común, como rechazando toda comunicación que atente a la lógica del hombre sensato. Por eso, nos dice León Denis: Nada es más perjudicial a la causa del Espiritismo que la excesiva credulidad de ciertos adeptos (…) (…) Es necesario no aceptar ciegamente cosa alguna. Cada hecho debe ser objeto de minucioso y profundo examen (…) (5)

En ese sentido, ya nos advertía el apóstol Juan: “Amados, no creáis en todos los espíritu, mas comprobad si los espíritus son de Dios” (I Juan, 4:1) o, en otras palabras, analicemos el contenido de los mensajes para conocer su verdadera procedencia, “porque no hay buen árbol que de malos frutos, ni mal árbol que de buenos frutos” (Lucas, 6:43)

Ricardo Dos Santos Malta

(1) León Denis. En lo Invisible. Cap 6 p 97.
(2) Francisco Cándido Xavier. Waldo Vieira. Mecanismos de la mediumnidad. Por el Espíritu
André Luiz.
(3) Iden, p 15-16
(4) Allan Kardec. El cielo y el infierno.
(5) León Denis. En lo invisible.

Revista Reformador
Traducido por Jacob

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