Poder para el placer

JoannaLa fórmula hedonista del placer conduce al individuo a considerarlo como siendo una inevitable consecuencia del poder, transfiriendo todas las aspiraciones para ese tipo de conquista, muy confundido con el triunfo en presentación de éxito.

El poder tiene recursos para llevar al placer en razón de las puertas que abre, casi todas, de resultados engañosos, porque aquellas que se acercan a los poderosos están, casi siempre, atormentado por el ego, utilizándose de la circunstancia para satisfacer a los conflictos en que se debaten. Sus referencias son falsas, su amistad es insustentable, su solidaridad es engañosa, y ellos trabajan como actores en una pieza cuya fantasía es la realidad…

La búsqueda del poder se viene tornando febril, generando conceptos erróneos que proponen cualquier método desde que el objetivo sea alcanzado, especialmente con brevedad, ya que el tiempo es muy importante para el uso del placer.

En la Obra de Oscar Wilde, denominada “El retrato de Dorian Gray”, es posible ver la terrible aflicción del joven para mantener la apariencia, a fin de disfrutar de todos los placeres, aun mismo los derivados de la abyección, con rapidez y voracidad. No le importaba las vidas segadas, las angustias dilaceradas que a su insaciable búsqueda iba dejando atrás.

La inducción infeliz de Lorde Harry Wolton le permanecía en la mente aturdida, como una hipnosis dominadora. Él le hablaba que la juventud pasaba rápidamente y que el cuerpo bello se transformaría inevitablemente, desorganizándose, degenerando. Seria pues, necesario, disfrutar el placer hasta quedar exhausto, en aquel momento huido, en la estación de los verdes años. El chico, embriagado por el narcisismo, sin escuchar la sensatez de su amigo, el pintor Basil Hallward, se dejó arrebatar y proclamó el deseo de que envejeciese el retrato, no él, quedando en el esplendor de la juventud, que era su poder más relevante, así pasando a vivir la situación amarga que lo destruyo.

Wilde, sin conocer los complejos mecanismos del periespíritu, describió como los actos innobles del ser pasan a ser registrados en ese cuerpo intermediario y sutil, que se deforma hasta la más vulgar y depravada expresión, consecuente de la conducta perversa y promiscua de Dorian, culminando en más crimen y en la tragedia de la auto consumición… Por otro lado, el poder económico parece señalar con mayor cuota de placeres, considerándose el número de personas que se esclavizan al dinero, vendiendo la propia existencia para atender a la desmedida ambición. En razón de eso, el desespero por su adquisición se torna meta de muchas vidas que naufragan, cuando lo consiguen – no sintiéndose completadas interiormente – o cuando no se ven bendecidas por el apoyo de la fortuna, encaminando por el corredor de la rebeldía y cayendo más allá de la miseria a que se entregan. El poder se convierte, de ese modo, en verdadera pasión o en una quimera a ser perseguida. Y porque sus valores son ilusorios, sus víctimas se multiplican voluminosamente.

Todos aspiran a algún tipo de poder. Hasta el poder de la mentira es mencionada con suficiente fuerza para conseguir algún triunfo, y no son pocos los individuos que lo utilizan, terminado por infamar, destruir, calumniar, malsinar… Mediante el poder se adquiere la posibilidad de manipular vidas, alterar comportamientos, alcanzar las cumbres de las vanidades enfermizas.

Es innata esa ambición, ya que está presente en los animales expresándose en fuerza, mediante la cual sobrevive la especie más fuerte. El hombre, sin embargo, porque piensa, recorre al poder a fin de disfrutar de más placer, y lo hace individualmente, tornándose un peligro cuando lo transfiere para las masas que, a través de presiones violentas, alteran la conducta del propio grupo social: sindicatos para la defensa de empleados; gremios para protección de sus miembros; clubs para recreación; condominios para guarda de algunas élites; clínicas de variadas especialidades para la protección de la salud…
Gracias a esa fuerza transformada en poder colectivo el proceso de evolución de la humanidad se tornó factible, pero también las guerras irrumpieron cada vez más crueles, las calamidades sociales más desastrosas, el crimen organizado más virulento… En esa marcha, con la suma del poder en las manos de gobiernos arbitrarios, la posibilidad de la destrucción de millones de vidas e incluso del planeta, se torna una realidad nunca descartada de los estudiosos del comportamiento colectivo de los pueblos.

El poder, cuando en personas inmaduras, corruptas, así como se torna instrumento de perversión de otros individuos que se le entregan inermes y ansiosos. Todo, pues, guardando la ambición del placer que se podrá disfrutar. El poder, por más recursos que disponga, es antagónico al placer. Esto porque el placer resulta del ínter-relacionamiento de las energías que son liberadas en el flujo de las sensaciones que el ser corporal experimenta en sí mismo o en el medio en que se mueve. El poder, sin embargo, es fuerte en cuanto produce la contención y el control de la energía. Además, el poder es fuente de conflicto, lo que impide el placer real, excepto en condiciones patológicas de su poseedor. A través del poder surge el abuso, la ausencia de sentido de las proporciones, la dominación amenazadora y disgregadora del relacionamiento humano.

La vida familiar pierde su estructura cuando uno de los conyugues asume el poder y lo expande, sometiendo al otro y a los demás miembros del clan. En el grupo social, el más débil se siente siempre intimidado bajo la espada de Damocles, que parece presto a caerle sobre la cabeza. Hay una tendencia natural en el poder, que lo lleva a someter a los demás seres a su talante, tornándose represor y cruel. Toda represión y crueldad castran el placer, aun mismo cuando este se puede presentar, porque se ve rechazado o rebajado a la condición de satisfacción individual, angustiada.

Cuando el poder, sin embargo, supera las barreras de los intereses mezquinos del ego, pasa a trabajar para la comunidad igualitaria, en la cual surgirán los placeres compensadores. Para que tal cosa se realice, se torna inevitable la necesidad, el cultivo de la creatividad, permitiendo que el ser humano crezca y expanda su capacidad realizadora, fomentando el bienestar general y la armonía entre los individuos, nunca dirigiéndose para fines que no sean el crecimiento y la valorización de la sociedad. Sea cual sea la forma de poder, se torna imprescindible la liberación de su carga egoísta para cumplir la superior finalidad del placer.

Espíritu Joanna Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Amor, imbatible amor”
Fragmento traducido por Jacob

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