Conquista del placer

DILa cultura hedonista se tiene dirigida exclusivamente para el culto del placer, principalmente aquel que se adquiere con el menor esfuerzo. Nadie, entretanto, consigue vivir en armonía consigo mismo, sin la auto-realización, sin la conquista de las metas que facultan esa emoción estimuladora y vital. No obstante, la vida posee otros significados de profundidad, otras realizaciones que, ciertamente, resultaran en placer ético, estético, espiritual.

Como consecuencia, la propuesta hedonista falla en su propio contenido, que sería tornar la vida en busca de placer incesante. Son inevitables las ocurrencias del desgaste orgánico, del conflicto psicológico, del disturbio mental, de las dificultades financieras, sociales, existenciales.

El propio dolor es parte del proceso que integra la criatura en el contexto de la sociedad, sin cuya contribución desaparecerían los esfuerzos para el auto-perfeccionamiento, la iluminación personal, el progreso general.

La emoción de dolor constituye mecanismo de la vida, que debe ser atendida sin fingir, dado que el propio crecimiento del ser depende de las experiencias que ella proporciona.

Cuando el estoicismo propuso la resignación delante del dolor, Atenas se encontraba bajo inmensos desafíos políticos y morales. Renaciendo varias veces en la Historia y trayendo su contribución para la felicidad de la criatura humana, a partir de Boecio, que lo vinculo a la propuesta cristiana vigente, estuvo en el pensamiento de René Descartes, de Montaigne y de otros, convidando a la reflexión y al coraje en cualquier circunstancia.

Sin embargo, aunque sea valiosa esa contribución, la resignación sin una inmediata o simultanea acción que conduzca al ser libertarse de la imposición dolorosa, puede hacerlo derrapar en una actitud masoquista, perturbadora.

La actitud estoica debe ser seguida por el esfuerzo de vencer el sufrimiento, creando situaciones diferentes que generan placer, proporcionando motivación para proseguir la existencia corporal, que es de gran importancia para la vida en sí misma. Intermediando las dos conceptuaciones filosóficas, el idealismo de Sócrates y Plantón se constituye como una condición indispensable para la plenitud del placer que puede ser conseguido mediante la consciencia tranquila, que se torna fruto de un corazón pacificado en razón de las acciones de nobleza realizadas.

Espíritu Joanna Ângelis

Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Amor, imbatible amor”
Fragmento traducido por Jacob

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