Divaldo Franco – Macaíba

DivaldoNoche de inspiración y emociones, con las poesías de Auta de Souza. Fue de tal modo, que el sábado 27 de febrero de 2016, en la Plaza Paulo Holanda Paz -donde en 2006 se inauguró el Memorial Auta de Souza, obra del artista plástico Guaracy Gabriel-, el embajador de la Paz en la ONU, el máximo orador espírita de la actualidad, Divaldo Pereira Franco, recibió el título de Ciudadano Macaibense, en una ceremonia colmada de emociones, donde también fue lanzado, en la ciudad de Macaíba, RN, el Movimiento Tú y la Paz. La fecha fue elegida en conmemoración de los 140 años del nacimiento, y de los 115 años del fallecimiento de la poetisa Auta de Souza.

En presencia del alcalde Fernando Cunha y de varios concejales, incluso de Edson do Carmo, autor del proyecto -aprobado por unanimidad en la Cámara de Macaíba-, Divaldo Franco agradeció el honor declinándolo porque no lo merecía -según manifestó-, sino lo merecían aquellos que hoy rinden culto a la memoria de esa persona única en la literatura brasileña, quienes lo llevaron por primera vez a Macaíba, en 1952 – refiriéndose al matrimonio de los amigos José Melo y Dagmar Melo, oportunidad en que conoció la antigua residencia de Auta de Souza, luego de haber pronunciado una conferencia en la Federación Espírita del Estado de Rio Grande do Norte; y, además, vio en la escuela de Autinha el trabajo que ella iba a realizar a lo largo de los años -y al ilustre espíritu Allan Kardec-, porque personalmente se dedicó al estudio y la práctica del espiritismo cristiano.

Con humildad, Divaldo manifestó que sólo le cabía la alegría inmensa de pertenecer a esa familia, y agradeció la honra inmerecida. Dijo, además, que va a tratar de respetar a través de la conducta que el Evangelio de Jesús nos impone, la práctica de la caridad.

… He estado en más de 3.000 ciudades del mundo, y en casi todos los países de los cinco continentes, y donde quiera que yo vaya, a partir de ahora mencionaré a Macaíba, a esta inolvidable noche, porque otra poetisa, sueca -Selma Lagerlof-, redactó una leyenda y dijo que existe una deuda que nosotros nunca hemos rescatado: es la deuda de la gratitud. La gratitud es un sentimiento que debe prosperar en nuestras almas como un verdadero poema de vida y, por más que procuremos retribuir un gesto de amor, será siempre mínimo para nuestra contribución, por la honra con la cual hemos sido distinguidos por Aquel que nos concedió la oportunidad de ser amado. Entonces, yo asumo, desde hoy en adelante esa deuda con la querida Macaíba. Llevaré sobre los ombros la responsabilidad de ser macaibense, demostrando que a través de mis actos voy a honrar a esa comunidad, que se acordó del viejo compañero y amigo, para darme la oportunidad de recibir la misma ciudadanía que fue un día de mi querida Auta, a quien en la intimidad llamábamos Autinha. A los dignos representantes del gobierno local, nuestra gratitud. Muchas gracias…

El disertante reveló que su primer contacto con Auta de Souza se produjo a través de la mediumnidad del apóstol Francisco Cândido Xavier. Una noche de experiencias mediúmnicas, la delicada poetisa le dedicó, entre muchas otras páginas, un poema al cual denominó Agora, que penetró en su corazón, cuando sólo tenía 21 años. Después fue a consultar su obra El Huerto, publicada en París en 1910 y, a partir de entonces, se interesó, y comenzó a llevarse de su escuela en Macaíba algunas semillas del jazminero que ella había plantado. Auta de Souza es la patrona, elegida en espíritu, de la obra Mansión del Camino, para que bendijera ese esfuerzo en bien de los necesitados.

A continuación de la ceremonia en la que fue designado ciudadano macaibense, y a la entrega de los trofeos a las instituciones que fueron seleccionadas, el homenajeado hizo un análisis del pensamiento a partir del filósofo inglés Thomas Hardy hasta la actualidad. El poeta inglés estableció que la criatura humana de su época, había perdido la dirección de Dios y, como consecuencia, experimentaba un gran vacío en su corazón. Hoy podemos decir que la criatura moderna ha perdido la dirección de sí misma, porque desde el punto de vista de la ciencia y de la tecnología conseguimos alcanzar un nivel jamás imaginado. Escuchamos a una cantora de 90 años y 3 meses, como una adolescente, que se refería a Glorinha Oliveira, que hizo la presentación musical que precedió a su disertación, avances y conquistas desde el exterior, que nos parecen adornos, que nos dan comodidad y consuelo, que nos proporcionan algo de salud; sin embargo, no somos felices.

Cuando suponemos que hemos derrotado a las epidemias, un modesto mosquito nos sorprende y nos convierte en vasallos del miedo. Pero, además de eso experimentamos ausencia de paz interior. Podemos obtener conquistas monetarias, podemos gozar de prestigio social, pero no desciframos los enigmas de nuestro ego, los conflictos de nuestra sombra, las angustias de nuestra ansiedad. Este es el siglo de la belleza, y también el de la ansiedad, porque las personas condicionan la felicidad: Yo sólo seré feliz cuando alcance tal meta o cierta posición social; mientras tanto, alcanzamos la meta, la posición social y no podemos evitar el vacío espiritual.

Estamos en una sociedad que padece una pandemia: la de la depresión. La OMS establece que en la actualidad, la primera causa de muerte está entre el cáncer y las enfermedades cardiovasculares, pero que en el año 2025 la mayor incidencia de muerte se deberá a la depresión, a través del suicidio, porque la vida perdió su sentido psicológico, porque estamos perdidos. La sociedad, que nos exige tanto y nos da tan poco, establece un modelo, y aquel que no está incluido en ese modelo social es un desventurado.

Pero, aunque nos sometamos a esos modelos establecidos, nuestros conflictos internos no desaparecen. Hasta hoy tenemos miedo. Tenemos miedo de amar. Estamos en un momento en que somos descartables, somos utilizados y después descartados. Hemos olvidado lo esencial, el gran deber de amarnos unos a otros, lo que no tiene nada que ver con la religión. La propuesta del amor predicada por Jesucristo, nada tiene que ver hoy con la teología: el amor hoy es una terapia. La persona que ama no se enferma. Amar es una propuesta de salud. Cuando aprendamos a acercarnos al otro sin juzgarlo, vamos a encontrar la felicidad. Los destacados psiquiatras y psicoterapeutas de la actualidad ya no recurren a los barbitúricos, están recurriendo al Evangelio de Jesús como terapia. Como Viktor Frankl, psiquiatra austríaco, y el norteamericano Milton Hyland Erickson, todos ellos recomiendan el amor como una solución para nuestros problemas.

Jesús fue el más grande psicoterapeuta de la humanidad. Él observaba al enfermo y lo impregnaba con la dulzura y la misericordia de su mirada. Él percibía la miseria y sabía que la enfermedad física era el resultado de la somatización de la enfermedad psíquica. Entonces, no existen cuerpos enfermos sino seres enfermos. Personas con realidades interiores pesimistas, llenas de disgustos, que coleccionan rencores, desean el mal, tienen envidia, están insatisfechas, que se quejan; enfermos en su interior que somatizan a través de los fenómenos degenerativos de la emoción, o por medio de las manifestaciones que consumen nuestra vulnerabilidad, nuestras defensas, y así se instalan nuestras enfermedades.

Entonces, ¿qué hacer? Todos necesitamos paz. La paz es una conquista individual. Gandhi dijo: la paz no tiene camino, la paz es el camino. Y es tan extraordinario ese camino que se convirtió en verbo: Pazear. ¿Vamos a pazear? ¿Vamos a hacer la paz? Vamos a hacer que nuestro mundo íntimo respire ternura, ese sentimiento de solidaridad. Y debemos tener el coraje de enfrentar a nuestro ego. El sol no brilla porque yo existo. Yo existo porque el sol brilla. Por consiguiente, la paz está dentro de nosotros. La propuesta es muy sencilla. Podemos vivir en paz. No reaccionar sino obrar. Reaccionar es devolver; obrar es pensar antes de agredir. La paz dentro del hogar, transmitiendo a nuestros hijos el cariño, la ternura, el contacto humano. Apliquemos el verbo amar, una propuesta para que seamos felices. Quien está bien consigo mismo, el self, el ser que es, no molesta a nadie.

El Embajador de la Paz en el Mundo concluye: es con esa propuesta que el Movimiento Tú y la Paz ya ha sido difundido a más de un millón de personas, personalmente, contacto a contacto, más los vehículos de los medios que transmiten sus conferencias.

En esa fecha evocativa de la muerte de Auta de Souza, el homenajeado reitera su emoción por el título de ciudadanía y solicita a todos: …Vivan en paz, sean promotores de la paz, multiplicadores de la paz, es sencillo. Algunas veces la violencia retorna, pero es lógico. Si nos caemos es porque estamos caminando. Si alguien dijera que nunca se ha caído, es porque nunca salió de su lugar. Es necesario caerse, para levantarse y dar un paso adelante. Entonces, en ese mensaje en el que la ciencia y la tecnología tanto nos ayudan, el sentido moral de la vida y el sentido espiritual de la vida, le confieren a nuestra existencia el llenado del vacío existencial. Ya no seremos personas que no tienen una meta. Hemos encontrado la dirección. La dirección de la paz…

Divaldo Franco – Macaíba, Rio grande del norte, Brasil. – 27-02-2016.

Texto y fotos: Maria Rachel Coelho

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