Sexo y amor

DiEn su globalidad, el amor es sentimiento vinculado al Self en cuanto que la búsqueda del placer sexual pertenece más al ego, responsable por todo tipo de posesión. El sentimiento de amor puede llevar a una comunión sexual, sin que eso le sea condición imprescindible. Sin embargo, el placer sexual puede ser logrado por el impulso meramente instintivo, sin compromiso más significativo con la otra persona, que, normalmente se siente frustrada y usada.

Los profesionales del sexo, porque pierden el componente esencial de los estímulos, en razón del abuso de que se hacen portadores, derrapan en las explosiones eróticas, buscando recursos visuales que les estimulen la mente, a fin de que la función pueda responder de manera positiva. Mecánicamente se desvinculan de la tarea animal y violenta, tampoco satisfaciéndose, por cuanto creen que están en tarea de atraer vidas para el comercio extravagante y depravado de la venta de las sensaciones fuertes, que se habituaron.

El amor, como componente para la función sexual, es afectuoso y sensato, comenzando por la caricia de la mirada que se enternece y vibra todo el cuerpo ante la expectativa de la comunión renovadora. Esa libido tormentosa, dirigida por la tv y expuesta en las tiendas en forma de artefactos, se torna aberración que pasa para exigencias de la extravagancia, resbalando en los abismos de otros vicios que se le asocian. Cuando el sexo se presenta exigente y tormentoso, el individuo recorre a los expedientes emocionales de la violencia, de la persecución, de la hediondez.

Los grandes verdugos de la Humanidad, hasta donde se los pueda entender, eren portadores de trastornos sexuales, que procuraban disimular, yendo para situaciones de destaque político, social, guerrero, tornándose temerarios, porque sabían de la imposibilidad de ser amados.

Cuando el amor domina los paisajes del corazón, aunque exista cualquier dificultad de orden sexual, es posible superarlas, mediante la transformación de los deseos y frustraciones en solidaridad, en arte, en construcción del bien, que tienden al progreso de las personas, así como de la comunidad, tornándose, por tanto, irrelevantes tales cuestiones.

El ser humano, aunque vinculado al sexo por el atavismo de la reproducción, está predestinado al amor, que tiene más vigor de lo que el simple intercambio genital. Sin duda, por otro lado, las grandes edificaciones de grandeza de la humanidad tuvieron en el sexo su éxtasis súbito de estímulo y de fuerza. No obstante, se persigue el éxito, la gloria efímera, el poder para disfrutar de los placeres que el sexo proporciona, resbalándose en equivoco lamentable y perturbador.

El amor, el arte y la belleza igualmente inspiró a Miguel Ángelo a pintar la Capilla Sixtina, de entre otras obras magistrales, al esculpir la Piedad y el Moisés; el amor a la ciencia condujo a Pasteur al descubrimiento de los microbios; el amor a la verdad llevo a Jesús a la cruz, trazando una ruta segura para las criaturas humanas de todos los tiempos…

El amor es el dulce encantamiento que embriaga de paz a los seres y los promueve a las cimas de la auto realización, estimulando el sexo dignificado, reproductor y calmante. Sexo, en sí mismo, sin los condimentos del amor es impulso violento y fugaz.

Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Amor, imbatible amor”
Fragmento traducido por Jacob

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