Depresión

depresionLa depresión tiene sus orígenes en el Espíritu que reencarna con una alta dosis de culpa, cuando es coartado en el proceso de la evolución, por factores negativos que jalonan su marcha y de los que no decidió liberarse definitivamente. Con la conciencia culpable, sufriendo las consecuencias que dilaceran su alegría íntima, imprime en las células los elementos que las desconectan, propiciando a largo plazo, el desencadenamiento de esa psicosis que en la actualidad domina a una centena de millones de criaturas.

Si deseamos examinar las causas psicológicas, genéticas y orgánicas, tan bien estudiadas por las ciencias que se encargan de profundizar en el problema, debemos tener en cuenta el Espíritu inmortal, que es el generador de los cuadros emocionales y físicos de los que necesita para elevarse a Dios.

La depresión se instala poco a poco, porque las corrientes psíquicas inconexas que la desencadenan, desarticulan lentamente el equilibrio mental. Cuando irrumpe, con dominio manifiesto, sus raíces están ya fijadas en los paneles del alma rebelde o de la que teme, recelosa, proseguir en los compromisos redentores que abrazó. Frente a sus caústicas manifestaciones, es imprescindible una terapia de emergencia, aunque los métodos académicos vigentes, por sí solos no sean suficientes para erradicarla.

Persistiendo los factores psicosociales, socio-económicos y psico-afectivos que producen la ansiedad, seguramente se repetirán los disturbios en el comportamiento del individuo conduciéndolo a nuevos estados depresivos. Predisponte al amor y combatirás las contingencias depresivas, actuando pacíficamente en el área de la afectividad y teniendo el pensamiento puesto en Dios. Evita el ocio y resguárdate de la ansiedad proveniente del exceso de trabajo. Adiéstrate, mentalmente, para tener resignación frente a lo desagradable que te ocurra y que no puedas cambiar.

Cuando te encuentres sitiado por la idea depresiva, amplía el campo de tu razonamiento y combate al pensamiento pesimista. Si eres instigado por reminiscencias perniciosas e imprecisas, debes sobreponer a ellas tus aspiraciones de lucha y actuar, venciendo al

cansancio. Quien aprende a conducir sus acciones y dirige el razonamiento con equilibrio, no cae en las bien urdidas redes de la depresión. Toda vez que una idea perjudicial intentare adueñarse de tu pensamiento, obnubilándote la razón, recurre a la oración y a la ambivalencia de los conceptos, para impedir su fijación.

Dando gracias a Dios por la bendición del renacimiento en la carne, toma conciencia de su utilidad y significado superior, combatiendo los temores que traes del pasado espiritual y los mecanismos inconscientes de culpa, trabajando con alegría. Aunque recibas o no el tratamiento especializado de algún facultativo, ahonda en la terapia espiritual y reacciona, comprendiendo que todos los males que hacen desdichado al hombre proceden del Espíritu y que es en él, donde se encuentran estructuradas las conquistas y las derrotas, en el amplio mecanismo de la inevitable evolución.

Espíritu Juana de Angelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro «Receta de paz»

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