Efectos del carnaval

DivaldoPasaron los días festivos de la gran bacanal, que a unos individuos casi los enloquecieron en la busca orgíaca del placer exorbitante, como se la existencia humana tuviese por finalidad apenas el gozo. Ahora es la realidad sin fantasía, sin música ensordecedora, sin ilusión.

Es el momento de la evaluación del placer frustrante que fue muy rápido, no permaneciendo tanto tiempo como les gustaría a los juerguistas. En el momento en que hagan una retrospectiva de las sensaciones vividas, de los compromisos asumidos, de las mentiras románticas y promesas de venturas, de los efectos de los disparates a que se entregaron, huyendo del día a día hacia el vórtice del volcán de la entrega del cuerpo y del alma hasta la consumición, que vendrá como consecuencia de las imprudencias, del alcohol en abundancia, de las drogas ilícitas y criminales, de los mentirosos afectos de ocasión, de las relaciones sexuales descuidadas y sin sentido es cuando sorprenderán…

Será inevitable constatar los gastos que podrían ser aplicados de forma saludable, en estos días de dificultades económicas que el país atraviesa, de desempleo y de la pandemia provocada por un insignificante mosquito, portador de dolencias perversas aun en incógnita algunas de ellas y de sus daños. Siendo verdad, lo que fue divulgado por los medios de comunicación, sobre una posible contaminación con un beso, después los otros medios ya conocidos, se inclinarán los descuidados sobre los propios escombros orgánicos y emocionales, esperando soluciones milagrosas, o tirándose al desespero y a la agresividad.

Gestaciones indeseadas que terminarán en abortos criminales, desilusiones amargas surgirán en millares de personas no preparadas para las luchas y el estoicismo, serán algunas de las consecuencias de que la carne nada vale. La existencia física es un tesoro inestimable que Dios nos concede para la conquista de la plenitud, créase o no en la inmortalidad del alma, que todos constataremos oportunamente.

Saca provecho de la preciosa lección y vive con sabiduría.

Artículo de Divaldo Franco, publicado hoy, en el periódico A Tarde, columna Opinión – 11/02/2016

Traducción: Johnny M Moix

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