Cuestiones de lo cotidiano

soledad“…Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal…” Jesús. (Mateo, 6:13)

¿Si fuimos injustamente desconsiderados por alguien no será más razonable dejar ese alguien con la revisión del gesto irreflexivo, al revés de exponer exigencias en las cuales iremos, tal vez, únicamente a perder la propia tranquilidad?

¿Si fuimos ofendidos por que no nos colocamos, por suposición, en el lugar de aquel que nos hiere, a fin de enumerar nuestras ventajas y observar, con silencioso respeto, los prejuicios que le dilapidan la existencia?

¿Si incomprendido no será más aconsejable emplear el tiempo trabajando en la ejecución de los deberes que abrazamos, al revés de hacer barullo para descubrir prematuramente la visión de los otros, a veces con agravio de nuestros problemas?

¿Si criticados, en razón de errores en los cuales hayamos incurrido, porque no nos resignamos a las propias deficiencias retomando el camino recto, sin reacción y provocaciones que solamente dificultarían a nuestra caminada para adelante?

Si abatidos en la prueba o en la enfermedad porque nos insurgimos contra las circunstancias temporalmente menos felices a que nos encadenamos, despreciando las oportunidades de elevación en nuestro propio favor.

En cualquier trance difícil de lo cotidiano adoptemos serenidad y tolerancia, las dos fuerzas básicas de la paciencia, ya que, si no prescindimos de la fe raciocinada para no caer en la ceguera del fanatismo, precisamos de la paciencia, meditación y autoanálisis a fin de que no vayamos a tumbar en los desvarías de la inquietud.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro ¡Sígueme!
Traducido por Jacob

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