Amor por sobre todas las cosas

joanaJesús recomendó que el amor debe ser la piedra angular de todas las construcciones. Lo consideró el mandamiento mayor y sintetizó toda la Ley y los profetas en el amor al Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. En esa instrucción de aspecto triple está presente la totalidad de las realizaciones humanas, las ambiciones y metas. El amor a Dios significa el respeto y la acción preservadora de la vida en sus más variadas expresiones, del cual el ser llega a formar parte, íntegramente de él, consciente del conjunto cósmico. La responsabilidad ante la Naturaleza, sin agredirla ni despreciarla, antes bien, colaborando para su desarrollo y armonía, expresa el amor que contribuye a la obra divina y rinde homenaje a su Autor.

El amor al prójimo es consecuencia de aquel que se profesa al Progenitor; muestra la fraternidad que debe unir a todos, por ser Sus hijos dilectos que marchan de regreso a Su seno. Sin este sentimiento hacia su hermano, el ser se desorienta en la soledad y se debilita, perdiendo entusiasmo por las actividades esclarecedoras.

El amor a sí mismo, sin la pasión ególatra, lo eleva a las cumbres de la plenitud, y lo auxilia en el desarrollo de los ignorados tesoros que en él yacen adormecidos. Ese amor se manifiesta como una forma de preservar y dignificar la existencia física, para ponerse en armonía con el conjunto general y convertirse en un polo de irradiación de alegría, paz y bienestar que a todos impregna.

Observa si te encuentras en la condición de quien cumple con la recomendación del Maestro. En esa síntesis perfecta dispones de todo lo necesario para tu actual existencia y la solución para todos tus problemas. Analiza con serenidad tu conducta en relación a Dios, al prójimo y a ti mismo. En caso de que te encuentres en falta con alguno de los postulados de la tríada superior, proponte corregir la deficiencia y modifica tu conducta en el sentido de la plenitud.

Descubrirás, por cierto, la necesidad de amar al Padre Celestial y al prójimo de acuerdo a tus posibilidades. No obstante, padeces restricciones o pasiones con relación a ti mismo. En ciertos períodos te detestas, mientras que en otros te justificas, confesándote víctima de los otros. Es necesario que te ames con rectitud. Dedícate a la meditación saludable en torno a tus deficiencias para corregirlas, y a tus valores para ampliarlos. Aplica en ti la severidad sin crueldad y el amor sin compasión, para colocarte en la ruta del equilibrio, del crecimiento.

Amarse es una manera de perfeccionarse en espíritu, en emoción y en cuerpo. Sin despreciar ningún componente del conjunto armonioso que eres, ámate, lucha con tenacidad para superarte cada día más, establece nuevas directrices y objetivos promisorios que alcanzarás si eres generoso, activo y perseverante en el bien, en relación a ti mismo.

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El amor divino me inunda de paz. Su presencia me conduce al prójimo, a quien comienzo a amar. Me descubro en falta con Dios y con mi hermano. Por último, me amo y me renuevo en plenitud, y me regocijo en el amor, meta esencial de la vida.

Espíritu :Joanna de Ángelis
Médium: Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro «Momentos de salud»

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