Los sabios reales

emmanuel2“¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. (Santiago, 3:13)

Millares de personas conquistan los tesoros de la instrucción, multiplicando títulos, en el campo social, para huir, incomprensiblemente, del trabajo y de la fraternidad.

Aquí tenemos un licenciado que, por haber obtenido un diploma profesional, se declara incapaz de efectuar la limpieza de la propia ropa, cuando necesario; allí vemos una joven compositora que, por haber atravesado los salones de un conservatorio, se afirma inhabilitada para servir la comida en el propio hogar.

Más allá, observamos un negociante inteligente que, por haber abusado de la confianza ajena, se recoge en los castillos de la finanza segura, asegurándose aburrido del contacto con la multitud, que le concedió la prosperidad.

Más adelante notamos religiosos de varios matices que, después de declararse consolados y esclarecidos por la fe, comienzan a ironizar a los hermanos infelices o ignorantes que, en nombre de Dios, les aguardan las pruebas de bondad y de amor.

En la vida espiritual, sin embargo, los verdaderos sabios son conocidos por ángulos diferentes.

Los verdaderos amigos de la luz se revelan a través de la generosidad personal.

Saben que el aislamiento es orgullo, que la violencia es crueldad, que la exigencia impropia es servicio de las tinieblas, que el sarcasmo es perturbación…

Reconocen que la sabiduría es paternidad espiritual, llena de comprensión y cariño, y, por eso, sin cualquier humillación a nadie, ayudan a todos, indistintamente, accediendo, con amor, en la oscura ignorancia que los rodean, la luz bendecida que brillará, victoriosa, mañana.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro ¡Sígueme!
Traducido por Jacob

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