El punto correcto

emmanuel“De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.” – Pedro (I Pedro, 4:19)

Basta que el sufrimiento nos alcance levemente para sentirnos rápidamente necesitados de la Asistencia Divina.

Aun cuando filosofías negativistas nos hayan desfigurado el raciocinio o la palabra, si el peligro nos amenaza, secreta intuición nos afirma que Dios vela por nosotros y para Dios nosotros volvemos de inmediato.

Mientras eso ocurre, vale pensar en la forma aconsejable y justa de encomendarnos al Creador.

De cierto que muchas maneras existen de preparar semejante acto de confianza, tales como la oración que sublima y el estudio que esclarece, el trabajo que realiza y el entendimiento que reconforta; entretanto, el modo único de nosotros dirigirnos correctamente al Padre que está en los Cielos, es aquella de la práctica del bien.

No nos iludamos.

Más tarde o más temprano, todos sufren.

Hay, con todo, quien sufra con revuelta, con desanimo, con desespero, con rebeldía, perdiendo el valor de la prueba en que se ve.

Convenzámonos, así, sean cuales sean las circunstancias en que nos encontramos, que el proceso exacto de nosotros encomendarnos a la Providencia Divina será, en esencia, auxiliar, bendecir, disculpar y servir, siempre y siempre, en todas partes, dado que el servicio al prójimo es el punto correcto de nuestra unión con Dios.

Del libro ¡Sígueme!
Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Traducido por Jacob

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