Necesidad esencial

Emmanuel-“Pero yo rogué por ti, para que tu fe no desfallezca.” – Jesús (Lucas, 22:32)

Es justo destacar que Jesús, consciente de que Simón permanecía en un mundo en el que imperan las ventajas de carácter material, no intercediese, junto al Padre, a fin de que no le faltasen recursos físicos, tales como la satisfacción del cuerpo, la remuneración sustanciosa o la consideración social.

El Maestro dice haber pedido al Supremo Señor para que en Pedro no se debilite el don de la fe.

Cristo, de este modo, destacó la necesidad esencial de la criatura humana, en lo que se refiere a la confianza en Dios, en un círculo de luchas donde todos los beneficios visibles están sujetos a la transformación y a la muerte.

Confirmaba que, de todas las realizaciones sublimes del hombre actual, la fe viva y activa es de las más difíciles de ser consolidadas. Reconocía que la seguridad espiritual de los compañeros terrestres no es obra de algunos días, porque pequeños acontecimientos pueden interrumpirla, herirla, aplazarla.

La ingratitud de un amigo, un gesto sin pensar, la incomprensión de alguien, una insignificante dificultad, pueden perjudicar su desarrollo.

En pleno taller humano, por tanto, es imprescindible que reconozcas la transitoriedad de todos los bienes transferibles que te rodean. Movilízalos siempre, atendiendo a los designios superiores de la fraternidad que nos enseñan amarnos los unos a los otros con fidelidad y devoción. Sin embargo, convéncete que la fe viva en la victoria final del espíritu eterno es el aceite divino que alimenta nuestra luz interior para la divina ascensión.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Viña de luz”

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