Educación familiar

JHpires¿Pero no seria lo correcto que dejáramos este problema para el ámbito familiar?

Si. El Libro de los Espíritus preceptúa que es este el deber de los padres, misión sagrada de que tendrán que dar cuentas, ¿no parece claro que solo a ellos les competa la tarea? Este precepto consta en el ítem 385 del libro básico. Mas en el ítem 383 encontramos lo siguiente: Encarnándose el Espíritu con el fin de perfeccionarse, será más accesible, durante este tiempo (la infancia) a las impresiones que recibe y que pueden ayudarlo en su adelantamiento, para lo cual deben contribuir quienes están encargados de su educación.

Querer, pues, restringir la educación a los padres sería negar la existencia de la vida social, del proceso de relaciones en que los hombres se complementan unos a los otros por el auxilio mutuo (ítem 766 y siguientes), negar la ley de justicia, amor y caridad (ítem 873 y siguientes). En el ítem 685, tratando de los problemas sociales, Kardec recuerda la necesidad del desenvolvimiento de la educación y acentúa: no de la educación intelectual, sino de la educación moral: pero tampoco de la educación moral por los libros, sino de aquella que consiste en el arte de formar caracteres, de aquella que transmite hábitos: porque la educación es el conjunto de los hábitos adquiridos. Cuando este arte fuere conocido, aplicado y practicado el hombre llegará a un mundo de hábitos ordenados y previsivos…

En el mismo trecho Kardec lamenta la masa de individuos que diariamente son lanzados en medio de la población sin principios, sin frenos y entregados a sus instintos… Absurdo querer apegarse a un trecho en que la responsabilidad de los padres está acentuada, como debería ser, para limitar la educación espírita a la familia. Mayor aún se torna este absurdo cuando sabemos que la educación familiar solo tuvo predominio en las civilizaciones anteriores a la nuestra, o sea, en las civilizaciones primitivas, agrarias y feudales.

A partir de la revolución industrial, y particularmente en la civilización tecnológica de nuestros días, con el desenvolvimiento y la complejidad creciente de la vida social, la educación familiar quedó restringida a la infancia en sus primeras fases, y así también siempre secundada por la educación escolar. Por otro lado, la educación religiosa, tampoco las religiones formalistas y tradicionales, nunca se restringió a la familia, exigiendo siempre, desde las épocas más remotas, el complemento de la escuela de la iglesia.

Finalmente, deberemos señalar que la preocupación de los cursos de evangelización de la infancia, en el medio espírita, no es ni puede ser la de la transmisión de principios, sino apenas la de la preparación del espíritu infantil para el buen aprovechamiento de su actual encarnación.

La orientación moral no es una preparación filosófica, sino un proceso de integración de las nuevas generaciones en determinados sistemas de vida, a fin de que ellas puedan beneficiarse con las experiencias y las conquistas de las generaciones anteriores, capacitándose en la práctica para el ejercicio futuro de la crítica y de la reelaboración de experiencias.

No habrá desperdicio ni pérdida de tiempo, y mucho menos incoherencias en el cumplimiento de este deber social y moral por los jóvenes espíritas y por las instituciones doctrinarias. Desperdicio, pérdida de tiempo e incoherencia habría si los responsables por la educación de los niños espíritas no cumpliesen su deber en este sentido.

J. Herculano Pires
Extraído del libro “Educación Espírita”

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