Afirmación y acción

emmanuel“Jesús les dijo: Mi comida es hacer yo la voluntad de aquel que me envió, y cumplir su obra.” – (Juan, 4:34)

Aquí y allí, encontramos creyentes del Evangelio invariablemente listos para alegar la buena intención de satisfacer los dictámenes celestiales. Algunos se entregan a la ociosidad y al desánimo y, con manifiesta ausencia de respeto a las sagradas nociones de la fe, aseguran al amigo o al vecino que viven atendiendo a las determinaciones del Todopoderoso.

No son pocos los que no prevén, ni previenen a tiempo y, cuando todo se derrumba, cuando las fuerzas inferiores triunfan, he aquí que, en lágrimas, declaran que fueron obedecidas las órdenes del Altísimo. Pero, en lo que se refiere, a la actuación del Padre, urge reconocer que, si hay manifestación de su voluntad, hay, simultáneamente, objetivo y finalidad que le son consecuentes.

Programa elevado, sin concretarlo, es un proyecto muerto.

Dios no expresaría propósitos al azar.

Por esa razón, Jesús afirmó que venía al mundo a hacer la voluntad del Padre y cumplir su obra. Según observamos, no se refería solamente al deseo paternal, sino igualmente a la ejecución correspondiente.

No es razonable que permanezca el hombre en referencias interminables a los designios de lo Alto, cuando no piensa en materializar su propia tarea.

El Padre, naturalmente, guarda planes impenetrables acerca de cada hijo. No obstante, es imprescindible que la criatura coopere en los objetivos de los propósitos divinos en sí mismo, comprendiendo que se trata de un lamentable abuso, mucha alusión a la voluntad de Dios cuando vivimos distraídos del trabajo que nos compete.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Viña de luz”

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.