Diferentes acreedores

Emmanuel-“Pero, yo, os digo: amad a vuestros enemigos.” – Jesús (Mateo, 5:44)

El problema del enemigo merece siempre estudios más cuidadosos.

Es cierto, nadie podrá adherirse, de pronto, a la completa unión con el adversario del día de hoy, como Jesús no pudo reírse con los perseguidores, en el martirio del Calvario.

Entretanto, la advertencia del Señor, pidiéndonos amar a los enemigos, se reviste de una profunda significación en todas las facetas por las cuales la examinemos, movilizando los instrumentos del análisis común.

Generalmente, somos deudores de altos beneficios a cuantos nos persiguen y calumnian; constituyen los instrumentos que nos trabajan la individualidad, obligándonos a renovaciones de elevado alcance que raramente comprendemos en los instantes más graves de la experiencia.

Ellos son los que nos indican las flaquezas, las deficiencias y las necesidades a ser atendidas en la labor que estamos ejecutando.

Los amigos, en muchas ocasiones, son compañeros imprevisores, porque transigen con el mal; los adversarios, sin embargo, lo sitúan con vigor. Por la rudeza del enemigo, el hombre comúnmente se pone rojo e indignado una sola vez, pero, por la complacencia de los amigos, se torna pálido y avergonzado, innumerables veces.

No queremos decir con esto que la criatura deba cultivar enemistades; no obstante, somos de aquellos que reconocen como beneméritos acreedores a cuantos nos proclaman las faltas. Son médicos llenos de coraje que nos facultan un correctivo.

Es difícil para mucha gente, en la Tierra, la aceptación de semejante verdad; mientras tanto, llega siempre un instante en que entendemos el llamamiento de Cristo, en su magna extensión.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Viña de luz”

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.