Amor

corazonEl amor, sublime impulso de Dios, es la energía que mueve los mundos: Todo crea, todo transforma, todo lleva. Palpita en todas las criaturas. Alimenta todas las acciones.

* * *

El odio es el Amor que se envenena.
La pasión es el Amor que se incendia.
El egoísmo es el Amor que se concentra en sí mismo.
La envidia es el Amor que se dilacera.
La revuelta es el Amor que se extravía.
El orgullo es el Amor que enloquece.
La discordia es el Amor que divide.
La vanidad es el Amor que se ilude.
La avaricia es el Amor que se embrutece.
El vicio es el Amor que tiraniza.
EL fanatismo es el Amor que se petrifica.
La fraternidad es el Amor que se expande.
La bondad es el Amor que se desarrolla.
El cariño es el Amor que se enflora.
La dedicación es el Amor que se extiende.
EL trabajo digno es el Amor que perfecciona.
La experiencia es el Amor que madura.
La renuncia es el Amor que se ilumina.
El sacrificio es el Amor que se santifica.
EL Amor es el clima del Universo.

* * *

Es la religión de la vida, la base del estimulo y la fuerza de la Creación. A su influjo, las vidas se agrupan, sublimándose para la inmortalidad. En ese o en aquella esquina aislada, cuando se le retire la influencia, reina siempre el caos. Con él, todo se aclara. Lejos de él, la sombra se coagula y prevalece.

En suma, el bien es el amor que se extiende, en busca de la perfección, en el infinito, según los Propósitos Divinos, y el mal es, simplemente, el Amor fuera de la ley.

Joao de Brito

Extraído de la revista espirita “Reformador” Diciembre 2011.
Traducido por Jacob

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