Desarrollo de la mediumnidad

raul_teixeira 1Los Centros Espiritistas que así se pueden titular, mientras realizan maduros trabajos, en la esfera de los estudios de las reflexiones para la aclaración de las concepciones de vida de los individuos, actúan en otros variados campos, trabajando noblemente con disposición y responsabilidad, sentido común y prontitud. En el conjunto de esos servicios de cooperación con la evolución gradual del ser humano, las instituciones mantienen, casi siempre, un cuadro de servidores de la mediumnidad, prestándose intermediar a las voces de la inmortalidad que hablan de lo Invisible para la Tierra. Es en la franja de esa actividad mediúmnica que se presentan innumerables individuos que anhelan candidatarse al menester mediúmnico, ansiosos de desarrollar sus facultades psíquicas.Si la enseñanza espiritista en nada se opone a semejante deseo, cuando es honesto y racional, también es cierto que previene a los laborantes de la Doctrina para que no se enreden en las necedades de muchos que anhelan desarrollar dichas facultades, con el objetivo de solucionar dificultades que les señalan las existencias o aun por torvos pruritos de vanidad.

Muchas personas recurren al desarrollo de su mediumnidad porque no están bien ajustadas en las cuestiones amorosas, en las situaciones financieras o profesionales o, por otro lado, cargan enfermedades que les maceran el cuerpo o que les acicatean la mente. Piensan entonces, oyendo consejos aquí o allá, que para suprimir todo eso hay que desarrollarse pues, suponen, estén siendo castigadas por sus supuestos «guías» o aun castigados por Dios. Algunos llegan al Centro Espiritista y dicen portar un problema mediúmnico para el cual necesitan encontrar solución, y el desarrollo se les presenta como la salida más indicada.

Vale saber primero, que la mediumnidad, mientras recurso que permite a los hombres de la Tierra los contactos con los hombres del Más Allá, con vistas al progreso común, no es un problema en sí misma, pudiendo eso sí, servir de filtro para los problemas traídos por su portador, lo que ocurre invariablemente. De otra manera se torna indispensable que los directores de las tareas mediúmnicas de las Instituciones Espiritistas, con el deber de detener acendrado conocimiento de la teoría del Espiritismo, no transformen las sesiones prácticas que dirigen u orientan en los tablados para encenaciones indébitas o en salas de tratamiento de llagas psiquiátricas o psicológicas de seudomediums o de médiums verdaderos, pero que necesitan de ajustes y cuidados médicos, y muchas veces hospitalares, antes que cualquier otra cosa.

*Propone El Libro de los Médiums que no se debe forzar ningún desabroche de cualquier mediumnidad, permitiéndose que la espontaneidad sea el sello de la autenticidad, evitándose entonces, la mayor incidencia de explosiones anímicas o la desarbolada mistificación, todas de consecuencias dañosas para el grupo mediúmnico, una vez que ya lo será antes para los elementos que les dan oportunidad. Cuando surjan esos candidatos al desarrollo mediúmnico, que se les haga conocer las bases de la Doctrina Espiritista que les nortearán, pues sabrán lo que sienten, por qué lo sienten y cómo deberán actuar en términos psíquicos, siempre que instigados en sus campos de registros. Los apurados estudios del Espiritismo, las discusiones felices sobre la mediumnidad, el intercambio de las vibraciones afectivas entre los compañeros, todo eso ayudará el autocontrol de aquéllos en quienes la facultad ya se ha presentado en sus matices iniciales, y hará ver a los candidatos que nunca hayan sentido cualquier expresión mediúmnica, cuánto hay que hacer además de la sesión mediúmnica, esperándoles las manos y la buena voluntad.

* Kardec Allan. El Libro de los médiums, cap XVI, ítem 198.

De aquí como de allí vendrán personas a decir que están sufriendo crisis de angustia y depresión. No será eso mediumnidad propiamente, pudiendo exprimir algún desgaste psicológico, alguna actuación obsesiva a pedir vigilancia y oración o aun un proceso inconsciente de regresión, solicitando ayuda de conveniente terapia. Ocurrirán casos de individuos que estarán con los cuerpos sudados y álgidos. No serán tales cosas indicio obligatorio de mediumnidades por desarrollarse. Podrán indicar disturbios del sistema nervioso vegetativo, que una segura orientación médica resolverá. Habrá ejemplos de ése y de aquél que sufre desmayos en los momentos más inesperados, constatándose arritmias en las pulsaciones eléctricas del cerebro. Tampoco eso será, fatalmente, motivo para desarrollarse mediúmnicamente.

Un examen detenido y serio podrá sugerir la necesidad de tratamiento médico para los procesos esquizofrénicos o epilépticos y otros, que pueden forjar un falso cuadro mediúmnico. Fuertes cefalalgias, que fueron progresando sin que los analgésicos comunes lograsen aliviar, lejos están de ser muestra de mediumnidad, forzosamente. Las medidas tomadas a tiempo podrán sustar procesos tumorosos del cerebro o de otras partes del sistema nervioso central, que se harían inoperables, cuando se relajasen los cuidados. Escuchar zumbidos indefinibles y sufrir nostalgia, pueden mostrar daños en el laberinto: “ver estrellas” o bultos sin sentido puede apuntar dificultades de visión, problemas oftálmicos, sin que expresen necesariamente facultad mediúmnica.

Sin embargo, en los niveles de las ocurrencias mediúmnicas, pueden mezclarse esos múltiples episodios, en la dependencia de la intensidad de los débitos espirituales del individuo, sin que a su turno, el brote de la mediumnidad tenga que establecerse con un lastre de perturbaciones de orden variado, según está de moda admitirse. Importante considerar todavía, que a medida que se perfecciona el individuo, cuanto más aprende, crece y se ilumina, más se desarrolla como persona, más su facultad mediúmnica asimila ese perfeccionamiento, haciendo que los candidatos al desarrollo mediúmnico anhelen, paralelamente, avanzar hacia Dios, con alegría y coraje para convertir el ser vicioso y acomodado en decidido estafeta de la laboriosidad y de la luz.

Aun en el supuesto de que la facultad rnedianímica esté completamente desarrollada y el médium escriba con facilidad, que sea, en una palabra, lo que se llama un médium hecho, le seria muy perjudicial la resistencia material y es entonces cuando empiezan para él las verdaderas dificultades y cuando más necesita los consejos de la prudencia y de la experiencia si no quiere caer en los mil lazos que se le preparan. Si quiere levantar demasiado el vuelo con sus propias alas, no tardará en ser juguete de los Espíritus mentirosos que procurarán explotar su presunción.

(El Libro de los Médiums, 2ª parte, cap. XVII, ítem 216).
Por el espíritu Camilo
Médium Raúl Teixeira
Extraído del libro «Corriente de luz»

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