Amor fraternal

emmanuel«Permanezca el amor fraternal.» — Pablo. (Hebreos, 13:1.)

Los afectos familiares, los lazos consanguíneos, las simpatías naturales pueden ser manifestaciones muy santas del alma, cuando la criatura las eleva en el altar del sentimiento superior, con todo, es razonable que el espíritu no vaya a caer bajo el peso de sus propias inclinaciones.

El equilibrio es la posición ideal. Por demasía de cuidados, innumerables padres perjudican a los hijos. Por exceso de preocupaciones, muchos cónyuges descienden a las cavernas de la desesperación, enfrentados por los monstruos insaciables de los celos que les aniquilan la felicidad. En razón de la falta de vigilancia, bellas amistades terminan en el abismo de las sombras.

El llamado evangélico, por esto mismo, se reviste de inmensa importancia. La fraternidad pura es lo más sublime de los sistemas de relaciones entre las almas. El hombre que se siente hijo de Dios y sincero hermano de las criaturas no es víctima de los fantasmas del despecho, de la envidia, de la ambición, de la desconfianza.

Los que se aman fraternalmente se alegran con el júbilo de los compañeros; se sienten felices con la ventura que les visita a los semejantes. Las amistades violentas, conocidas comúnmente en la Tierra, pasan volcánicas e inútiles.

En la tela de las reencarnaciones, los títulos afectivos se modifican constantemente. Es que el amor fraternal, sublime y puro, representando el objetivo supremo del esfuerzo de comprensión, es la luz imperecedera que sobrevivirá en el camino eterno.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Extraído del libro «Pan nuestro»

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.