Rayo de Sol

emmanuelSi deseas aprender la lección de la indulgencia, observa el rayo de sol.

Disipando las tiniebla nocturnas, desciende a la Tierra, cada día, recapitulando, mil veces, la misma enseñanza de servicio y de paz.

No indaga por las sombras de las cuevas.

No teme a los gusanos que se le asocian.

No se queja de la corriente enfermiza que fluye del despeñadero.

Desciende, contento y feliz, al interior del precipicio, con la misma radiación con que nutre fuentes y flores.

Calienta al sabio y al ignorante, al santo y al malhechor, a los justos y a los injustos, a los buenos y a los malos, con la misma generosidad, dentro de la cual señala las cimas del Cielo.

Ampara a la hierba dañina y al buen grano, al árbol valioso y al arbusto infeliz, con el mismo cariño en el cual se extiende, claro y optimista, sobre hogares y asilos, escuelas y templos, hospitales y jardines.

Si la nube le oculta el camino, espera que la nube se disuelva y vuelve a fulgurar.

Si la tempestad agita el firmamento, aguarda la recuperación de la armonía y vuelve a la misión del amor…

No te olvides.

El mundo yace repleto de obstáculos de la incomprensión, de tormentos de odio, temporales de lágrimas, probaciones e infortunios.

Aquí, en valles de sombra, medra, el panizo de la discordia, allí, se abre el abismo de aflictivas desilusiones. Más allá, se multiplican cardos venenosos del orgullo y del exclusivismo, de la penuria y de la crueldad, y más allá, se destacan, agresivos y contundentes, largos espinos de intolerancia…

No preguntes, pues, por los impedimentos probables.

No relaciones las inquietudes de la marcha.

Recuerda, que el Cristo es el Sol de nuestras vidas y se, para las sendas que te cercan, el rayo de sol infatigable en el bien, esparciendo en tu paso el júbilo de la esperanza renaciente, el don imperecedero de la luz y la gracia del perdón.

Aprendamos a atesorar los dones de la vida, respetando las enseñanzas que el mundo nos impone, en la certeza de que entre la humildad y el trabajo, alcanzaremos, un día, las cimas de la luz.

Espíritu Emmanuel
Extraído del libro “Joya”
Médium Francisco Cándido Xavier

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