De ánimo fuerte

Emmanuel_1“Porque Dios no nos dio el espíritu de temor, sino de fortaleza, amor y moderación.” – Pablo (II Timoteo, 1:7)

No faltan recursos de trabajo espiritual a todo hermano que desee levantarse, perfeccionarse, elevarse.

Lagunas y necesidades, problemas y obstáculos desafían al espíritu de servicio de los compañeros de fe, en todas partes.

La ignorancia pide instructores, el dolor reclama enfermeros, el desespero suplica orientadores. Pero, ¿dónde están los que procuran abrazar el trabajo por amor de servir?

Con raras excepciones, observamos la mayoría de las veces, la fuga, el pretexto, la timidez. Aquí, hay temor de responsabilidad; allí, recelos de la crítica; acullá, pavor de iniciativa a beneficio de todos.

¿Cómo podrá el artista hacer oír la belleza de la melodía si huye del instrumento? En ese caso, tenemos en Jesús el artista divino y en nosotros, encarnados y desencarnados, sus instrumentos para la eterna melodía del bien en el mundo.

Si encadenamos el corazón al miedo de trabajar en beneficio colectivo, ¿cómo encontrar servicio hecho que tranquilice y nos ayude a nosotros mismos? ¿Cómo recoger felicidad que no sembramos, para almacenar dones de los que nos apartamos sospechosos?

Donde esté la posibilidad de ser útiles, avancemos, con el ánimo fuerte, hacia adelante, construyendo el bien, aunque seamos enfrentados por la ironía, por la frialdad o por la ingratitud, porque, conforme la palabra iluminada del apóstol a los gentiles, “Dios no nos dio el espíritu de temor, sino de fortaleza, amor y moderación.”

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Viña de luz”

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