Momento Difícil

DivaldoEl mundo está en crisis, y Brasil tiembla, conforme el noticiario a todo instante. Se suceden los escándalos, y las sorpresas con las personas en ellas envueltas que producen un doble efecto: desencanto al confiar en individuos de aparente presentación digna, intachable, mantenedores, sin embargo, de conducta vulgar y criminal, así como la pérdida de la esperanza en días mejores ante la cultura a la deshonestidad que campea suelta.

La cuestión, sin embargo, es más amplia porque se presenta con carácter internacional. El ser humano parece haber perdido el rumbo ético, entregándose a los excesos de todo orden, reviviendo preconceptos bárbaros que se repiten causando lastima y compasión.

A la vista está lo que el Estado Islámico está realizando en una ciudad de Irak donde se encuentran cristianos. Que además de destruir todos los monumentos que honran el pasado y son patrimonio de la humanidad, están degollando salvajemente a los adeptos del Cristo, en un espectáculo de hediondez, repitiendo con más crueldad las persecuciones promovidas por el Imperio Romano durante los tres primeros siglos de nuestro calendario.

Los crímenes crecen asustadoramente , y los ciudadanos nos encontramos amedrentados, recelando salir a las calles y también en la intimidad de los hogares, donde los bandidos se adentran y cometen arbitrariedades.

Como mecanismo de fuga, los brasileños nos reímos de los comportamientos anecdóticos de autoridad que debe garantizar el idioma nativo sin aventurerismo ridículo a través de los vehículos de comunicación virtual. No serán resueltos los dramas existenciales con las burlas, las quejas, la injuria. Se torna indispensable comportamientos correctos, concienciados de posibilidades de acción a través de las leyes que rigen el país.

Si cada ciudadano y ciudadana brasileña cumplen con su deber, podremos restablecer el orden y volver a confiar en el futuro. Jesús estableció una ética desafiadora que sirve de bastón psicológico de seguridad: “No hacer a otro lo que no nos gustaría que otro nos hiciese.”

Artigo publicado no jornal A tarde de 27 de agosto de 2015.
Merchita

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