Puente mediúmnico

relaciones_espiritualesSumergido en la materia densa por el impositivo de la reencarnación, que concede al Espíritu el progreso bendecido de la evolución, gracias a las experiencias de que se enriquece, este pierde, normalmente, los contactos con la realidad de donde vino, padeciendo de comprensible olvido de la vida espirita.

Los intereses gravitan, entonces, en torno a las necesidades inmediatas del plano físico; los impositivos de la “lucha por la vida”, casi siempre vuelven a la escala de valores, dando nacimiento a luchas acerbas y extravagantes; dudas crueles rondan en los paneles de la mente, en relación a la inmortalidad del alma; inquietudes y bofias surgen, avasalladoras, sombreando los días de la existencia orgánica; desagrados y enfermedades, fracasos comerciales y dificultades económicas inducen a la locura y al suicidio; esfuerzos por disfrutar la hora que pasa dominan los cuidados del hombre, que teme el aniquilamiento de la vida por falta de bases reales sobre las cuales, apoye las convicciones de la supervivencia espiritual…

Liberando al ser de tales amargadas situaciones, la Divinidad concede el puente de la mediumnidad, a fin de que se mantenga el intercambio lucido entre los dos abismos de la vida: la materia y el espiritual. Por ella retornan los Espíritus en triunfo sobre la muerte, hablando de la vida en plenitud y presentando el resultado de sus acciones, mientras estaban en la forma carnal. La esperanza, en razón de eso, alienta al hombre físico y lo orienta con seguridad para el saludable provecho de las horas, conquistando recursos que se le constituirán bienes inalienables para la felicidad.

Si no existiese la mediumnidad, innumerables problemas no tendrían solución, permitiendo que más graves situaciones conspirasen contra la criatura humana. Sin oírse, ni sentirse la realidad espiritual de que los complementos mediúmnicos se hacen instrumento, ciertamente difundirían más terribles dramas y tormentosas situaciones injustificables.

La mediumnidad, colocada al servicio del bien con Jesús, seca las lágrimas de la nostalgia, disminuye los dolores, aclara las enfermedades complejas, deshace dudas, sustenta la fe, conduciendo a la caridad luminosa y liberadora.

Reviste tus facultades mediúmnicas con las vibraciones superiores de la oración, asentándola en la salud moral y usándola para el servicio de la edificación de los que sufren. Ejercítala con disciplina y estudia la metodología con las luces de la Doctrina Espirita, comprendiendo que ella te es concedida, no por merecimiento de tu parte, que no la posees, sino por misericordia de añadido del amor de nuestro Padre, a fin de que el hombre no se olvide de que siempre, en la vida, edificante y ennoblecedora debe ser su comportamiento, fuera o sumergido en la carne.

Toma como modelo a Jesús, el Médium de Dios, que jamás se excusaba, amando y sirviendo siempre, en la condición de divino puente entre el Creador y todos nosotros.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Franco
Traducido por Jacob

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