El amanecer de un nuevo siglo

MediumnicoImagínate nuestro planeta flotando en el silencio del espacio… A su alrededor, vuela una paloma blanca siempre bordeándolo. Cada cien años, el ala de la paloma toca delicadamente la superficie de la Tierra. El tiempo que la Tierra tardaría en ser cubierta por cada pluma es la eternidad.

A través de la eternidad, el tiempo pasa. Con el tiempo, los cambios ocurren. Luego, el ala de la paloma blanca tocará nuestro mundo otra vez. El amanecer de un nuevo siglo. El tiempo de un nuevo comienzo…

Ahora es la eternidad. El comienzo de un nuevo siglo. Mil años de alegrías y tristezas dejamos atrás. El amor es nuestro destino. Celebremos el comienzo de un nuevo siglo. Dejemos que las voces reciten y canten. Ahora es el tiempo. Ahora es la eternidad.

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Estos son los versos de la música de Secret Garden, Dawn of a New Century, o sea, El amanecer de un nuevo siglo. Ellos nos llevan a pensar en la época en que nos encontramos. Un nuevo milenio apenas iniciado, un siglo recién despierto. Sin embargo, más de una década ya avanzamos en ese tiempo.

¿Y qué hemos hecho para auxiliar la implementación de la Nueva Era de ese nuevo milenio?

Nos dicen los Espíritus que esta será la era del arte y de la tecnología. La tecnología casi nos aturde con tantas ofertas espectaculares de instrumentos que nos permiten ver, oír, casi tocar el mundo, en tiempo real. Y hemos visto el arte ofrecer sus deliciosos frutos.

En la literatura, observamos surgir obras que hablan de lo bello y de lo bueno que prolifera en todo el mundo. Y varios editores se han dedicado a reeditar antiguas publicaciones, presentándolas a la Humanidad de hoy, resucitando conceptos valiosos del buen vivir.

El cine se ha esmerado en representar los actos de grandes héroes que han cambiado el curso de la Historia. Y la animación, la fotografía, las bandas sonoras, las excelentes actuaciones de actores y actrices han atraído a las salas de proyección un número siempre mayor de adeptos a esa arte.

La música, sin embargo, parece haber estallado en todos los cuadrantes de la Tierra. Y música de calidad, en las tantas y variadas expresiones culturales. La música instrumental que eleva el Espíritu. O con letra asociada de versos que nos llevan a reflexionar, a pensar o simplemente extasiarnos con su poesía.

Sí, los que se dedican a las artes están realizando su contribución para la ascensión del Espíritu a las esferas superiores. Y nosotros, ¿qué hemos hecho?

¿Nos permitimos absorber lo bueno, lo bello y lo traspasamos a nuestro día a día? ¿Nos hemos esmerado en cultivar la gentileza, la delicadeza como la expresión de nosotros mismos, tallados por el cincel de las cosas positivas? Pensemos: somos los artífices del Tercer Milenio en el que vivimos, los escultores de la Nueva Era, del nuevo siglo.

Promovamos el bien donde nos situemos. Hablemos de las cosas buenas. Perfumemos el ambiente donde estemos con el aroma delicado e inconfundible de la alegría que contagia. Alegría que expresa gratitud por la vida. Cultivemos la amistad, la compasión, el buen ánimo.

Contribuyamos con el nuevo siglo, con el fin de acelerar la implementación de la era de la felicidad, del bienestar, antes que concluya el presente milenio, antes que terminen los años de este siglo.

Pensemos en eso.

Redacción del Momento Espírita.

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