El Benefactor Julio María

ChicoAkardecDe 1932 a 1945, el Padre Julio María, residente en Manhumirin, en Minas, no dejó al pobre Chico y su incansable Guía Emmanuel, en paz. Los criticó tenaz e injustamente. Los trabajos de Emmanuel, recibidos por el sensible Médium, eran esmerilados, apuntados, criticados, oscurecidos, adulterados.

Aconsejado por el Guía, Chico nada respondió y evitaba, hasta en familia o con amigos, comentar los insultos, las censuras, las injusticias del periódico, El Luchador.

Mal lo recibía, sin embargo, se asustaba, adivinándole lo que iba hacer….

Cuando salió a la publicidad nuestro libro de versos, El sol de la Caridad, prefacio de M. Quintão, el Padre de Manhumirin, por su periódico, El Luchador, nos despreció la humilde obra, criticando hasta el prefacio de M. Quintão, por Nuestro Guía, le dedicó una serie de alejandrinos humorísticos, a la moda Gregorio de Matos, que lo hizo callar.

En 1945, inopinadamente, desencarna el Padre Julio María. Y Emmanuel le apareció a Chico y le dijo:

– Hoy, vamos a hacer una oración en conjunto y toda particularmente para nuestro gran benefactor Julio María, que acaba de desencarnar en Manhumirin, conforme acaba de anunciar la prensa de Rio…

– ¡No lo sabía! ¿Pero, benefactor, porque?

– Si, benefactor. Pues durante 13 años seguidos nos ayudó a comprender el valor del trabajo para el bien de nuestra mejoría espiritual, convidándonos a una permanente oración en el ejercicio sublime de oír, sentir y no devolver, enseñando al adversario en la Lección del silencio.

¿Quién vendrá, ahora a substituirlo? .Substituir quien nos contradijo y nos limó, nos maltrató y nos posibilitó la mejoría espiritual, coloquio permanente con el Gran Incomprendido, el injusticiado de todos los tiempos, que es Jesús.

Lindos casos de Chico Xavier.
Traducido por Jacob

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