En la curva del camino…

ChicoAkardecEn la oficina de la Hacienda Modelo, cuando mecanografiaba una relación para su Jefe y Amigo, Dr. Darwin, Chico se sentía mal. Algo raro, inexplicable, ocurrió con él. Lo hacía temblar, tenia vértigo, le apretaba el corazón, haciéndolo sentir hasta falta de aire… Acabó el trabajo, pidió permiso al Jefe y salió.

En el camino, el malestar aumentaba. Y, en la suposición de que iba a morir, imploró la ayuda de Emmanuel, que le dijo:

– Camina, esfuérzate un poco, pues, más adelante en la curva del camino, recibirás el socorro.

Pero, la aflicción perduraba. Y Chico sentía que no llegaría a casa. Volvió a pedir ayuda a su bondadoso Guía, y, este, volvió a pedirle que tuviese calma, que esperase, pues, algunos metros más adelante recibiría la ayuda que le faltaba. Y el querido médium, con mucho esfuerzo, cayendo y levantándose, consiguió al fin llegar a la curva del camino, casi a las puertas de la ciudad.

A su encuentro vino una señora, llevando en la cabeza un barreño lleno de ropa. Viendo al Médium, se alegró demorada y tiernamente, diciéndole:

– Este abrazo es por cuenta del bien que me hiciste ayer. Me diste la medicina para el cuerpo y para el alma el pase y los consejos.

Chico se sorprendió. Era otro. Su sufrimiento desapareció. No sentía nada más. Estaba bien de salud, otra vez. Recibió en el abrazo de la hermana, tan llena de reconocimiento por el bien que le hizo en la víspera, el remedio que necesitaba. La luz de la gratitud ahuyentó la sombra de una experimentación.

En el Bien esta nuestra defensa, la cura para todos nuestros males.

¡Que la lección nos sirva!

Del libro «Lindos casos de Chico Xavier»
Traducido por Jacob.

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