Sentimiento

chicoAmigos: En nuestras relaciones con el Señor, con los semejantes, con la Vida y con la Naturaleza, es importante recordar que nuestra alma produce los modelos sutiles que orientan las actividades de cada día. Así como la seguridad de un edificio corresponde al proyecto al que se subordina, el éxito o el fracaso en nuestros menores procedimientos corresponden a nuestra actitud espiritual.

Sabemos que en el campo de la fotografía el cliché es la imagen negativa obtenida en la cámara oscura, de la cual podemos extraer innumerables pruebas positivas. Así también, el pensamiento es la matriz que componemos en la intimidad del ser, con la cual es posible crear infinitas manifestaciones de nuestra individualidad.

Pero la formación del cliché depende de la película sensible que, en nuestro caso, es el sentimiento que antecede a toda elaboración de orden mental. De esa forma, es imprescindible mejorar siempre y cada vez más nuestras adquisiciones de fraternidad, entendimiento y simpatía.

Se conoce a la estrella por la luz que desprende de sí misma.

Se detecta la presencia de la flor por su característico perfume.

Se identifica a la persona por las irradiaciones que proyecta.

Sorbemos ideas, asimilamos ideas y exteriorizamos ideas todos los días. Así, en el intercambio de unos con otros, es imperioso observar nuestros estados sentimentales en las bases de nuestras reflexiones y razonamientos, como orígenes de nuestra victoria o derrota en el campo de la lucha vulgar.

Ilustrando estos sencillos conceptos, evoquemos a la Naturaleza para simbolizar algunos de nuestros sentimientos y aclarar, tanto como nos sea posible, la lección que nos ofrece la experiencia.

El odio es comparable a la hiena, esparciendo terror y muerte.

La envidia es semejante a la serpiente que se arrastra, emitiendo rayos de venenoso magnetismo.

Los celos se parecen a un lobo hambriento, extendiendo aflicción y desconfianza.

La agresividad se asemeja al erizo, arremetiendo sus espinos en dirección a aquellos que respiran su presencia.

El amor es comparable al sol que nos brinda calor y luz.

La comprensión copia a la fuente amiga.

La tolerancia fraterna es como un árbol que sirve y ayuda siempre.

La gentileza es hermana de la música constructiva, desdoblando consolaciones y mitigando el infortunio.

El sentimiento elevado genera el pensamiento elevado y el pensamiento elevado garantiza la elevación de la existencia.

Sintamos bien, para reflejar el bien, asegurando el bien en la senda que fuimos invitados a recorrer. En verdad, el pensamiento es la causa de la acción, pero el sentimiento es el molde vibrátil en que se forman el pensamiento y la causa.

Sintiendo, modelamos la idea.

Pensando, creamos el destino.

Atendamos a la higiene mental, entretanto no nos olvidemos de que la casa, por más brillante y por más limpia, no vivirá feliz sin alimento. Y la bondad es el pan de las almas.

En razón de eso, nos recomendó el Divino Maestro, en su imperecedera lección: -“Amaos unos a los otros como yo os he amado”.

Espíritu Aulus(1)
Médium Francisco Cândido Xavier

1) Se trata del Benefactor Espiritual al que se refiere André Luiz en su libro En los dominios de la mediumnidad. Nota del Organizador Arnaldo Rocha. (Comunicación publicada originalmente en Instrucciones psicofónicas, FEB, pp. 191 – 193, Río de Janeiro, Brasil). Anuario Espirita 2015

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