Francisco Cándido Xavier – Parte 5

En el Grupo Ismael

ChicoAkardecEs en el 7 de junio de 1936 que Chico pisa por primera vez las regiones cariocas, en un viaje de trabajo. Aprovecha entonces la oportunidad para conocer la Casa de Ismael, de la cual mucho le hablaron sus mentores espirituales y los necesitados del cuerpo y del espíritu, que allá obtenían el bálsamo para sus dolores. Comparece, en el día 10 de junio, miércoles, en la sesión del Grupo Ismael, cumpliendo la promesa hecha a Manuel Quintão, cuando este, en marzo del mismo año, viajó a Pedro Leopoldo en la compañía de otros obreros de la Casa de Ismael.

El día 12, viernes, Chico tomó parte de la sesión pública de la Casa, durante el cual, como también en la sesión del Grupo, recibió comunicaciones en prosa y versos de los Espíritus, Cruz y Souza, Auta de Souza, Hermes Fontes, Emmanuel y Bittencourt Sampaio. De entre las muchas piezas, de elevado contenido moral, recibidas a través de Chico en esa memorable sesión pública, no podemos dejar de transcribir el bellísimo soneto con que el poeta portugués João de Deus, reverencia al Taller de Ismael bajo el el titulo “Templo de la paz”:

¡Aquí es el templo augusto de la Esperanza,
de cuyo altar el Espíritu, se cree,
en claridades dulces entrevé
el País de la Verdad y de la Bonanza!

Oasis de reposo donde descansa
todo aquel que llora y que tiene fe,
templo divino que Ismael Provee
de luminosa bienaventuranza.

¡Mientras el mundo clama en desaliento
el creyente encuentra aquí seguro puerto,
lleno de amor y fe, de vida y luz!
¡Templo de paz de la vida verdadera,
Santuario de la Tierra Brasileira
de donde se esparce la enseñanza de Jesús!

Más se estrechaban los lazos entre el médium y la veneranda Institución, ciertamente en cumplimiento a sagrados compromisos firmados en el Más allá. En el año siguiente, precisamente en el día 2 de abril de 1937, Chico haría una nueva visita a la Casa de Ismael, después de haber regresado de la capital paulista, a donde fue para ser parte de los homenajes prestados a Allan Kardec por la Sociedad Metapsíquica de aquella ciudad.

Era una nueva demostración del cariño y del aprecio que siempre devotó a la Casa, demostrando, además, los más expresivos por su espontaneidad y por los sacrificios de un viaje incomodo y exhaustivo. Como la otra vez, Chico asistió a la sesión de aquel día, un viernes, durante el cual psicografió una página de autoría del Espíritu Bittencourt Sampaio.

Comentarios de dos ilustres escritores

En la primera mitad de los años 40 reservaría a Chico grandes alegrías y consolaciones, al lado de un difícil testimonio a favor de la Verdad. Dos ilustres escritores, despertados por los clarines de la Inmortalidad que Humberto de Campos hizo resonar en los campamentos de la intelectualidad escéptica, dan la oportunidad para manifestar sinceras y fructíferas a favor del Espiritismo.

En 1939, Agrippino Grieco, aunque con las naturales reservas de pensador católico, acoge una crónica póstuma de su viejo amigo Humberto de Campos, dictada el 30 de julio de aquel mismo año, en la sede de la Unión Espirita Minera, con las siguientes expresiones:

-“Una crónica, en suma, que, dada a leer a cualquier lector de mediana instrucción, rápidamente le surgiría este comentario: “¡Es Humberto de verdad!” Y el 6 de octubre el mismo Humberto responde, a través de Chico, a una carta del escritor Penalva, publicada en el Jornal do Brasil el 4 del mismo mes (“A Humberto de Campos – donde esté”) apartándole el abatimiento causado por el anuncio de la catastrófica Guerra que asolaría el planeta hasta 1945. Pero, si la Humanidad debía experimentar la inevitable repercusión de los odios colectivos, de los nacionalismos exacerbados, dejándose conducir por las tenebrosas falanges del caos, en un conflicto de espantosas proporciones y lamentables consecuencias, lo Alto, las hostes del Cristo, cuidaba de enviar las provisiones de Luz para el futuro, el bálsamo para todos los dolores, utilizándose del humilde instrumento que, en Pedro Leopoldo, reencarnó para servir a los núcleos, que en el mundo espiritual se organizaban, con vistas para preparar la mentalidad evangélica para instalarse en el Planeta después de la gran siega.

Sobre el asunto así decía el Espíritu Emmanuel en un mensaje el 2 de enero de 1940, publicada en el Reformador:

(…) Europa, en sus expresiones de decadencia, no consiguió recibir semejantes vibraciones, en una hora de estas, en que el Viejo Mundo escuchó, amargado, los más dolorosos aires del Apocalipsis. Es por esa razón que los Espíritus del bien y de la sabiduría buscan en América, para continuar la tarea sagrada y, muy particularmente, Brasil, dentro de su incontestable misión de difundir el Evangelio por el mundo, de manera para que se edifique el hombre del futuro en las más consoladoras verdades celestiales.

Continuara…

Revista “Reformador”
Traducido por Jacob

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