Francisco Cándido Xavier – Parte 3

“Amigo y Mentor”

chico-felizEl año de 1932 reservaría a Chico la alegría de otro encuentro decisivo para su desempeño de médium serio, modesto, devotado y seguro, según el concepto de Allan Kardec, en el capitulo XVI, ítem 197, de El libro de los Médiums.

Lanzado el Parnaso más allá del Túmulo, he aquí que lo Alto le envió la amistad de Antônio Wantuil de Freitas, entonces en el ejercicio de periodista, a servicio del Consolador Prometido, a través de las páginas del periódico «La verdad», de Rio de Janeiro. Wantuil le escribió, en nombre del Espíritu abuelita Virginia, entidad benévola que lo amparaba en la noble tarea de divulgador del Espiritismo, enviándole diez libros espiritas, con lo que inauguraba un intercambio con el querido médium que duró hasta el fin de la existencia corpórea del querido presidente de la FEB, y del cual podemos hacernos una idea por el intermedio de la obra “Testimonios de Chico Xavier”, de Suely Caldas Schubert, editada por la Federación Espirita Brasileira.

El 19 de diciembre de 1967, al transmitir sus expresiones de respeto y gratitud a los compañeros de la Casa de Ismael, Chico Xavier hizo esta confesión: Durante cuarenta años nuestro Dr Wantuil de Freitas ha sido para mí un amigo y un mentor. Si que es verdad que tenemos en el Espíritu Emmanuel a un amigo vigilante,a un orientador en el Mundo Espiritual, yo debo reconocer en público todo cuanto debo a este nuestro amigo valeroso e incansable (…) (El Espirita Fluminense, enero de 1969)

Lo Alto buscaba preservar el valioso instrumento contra los inevitables asedios de los huestes tenebrosos, de los cuales absolutamente no interesaba la nueva dispensación de luz de que el seria el vehículo ideal. Y en ese esfuerzo cuidaba de rodearlo, en la Tierra, de otros siervos esclarecidos, de modo que, por la unión de fuerzas, por la reciproca sustentación fraterna, no peligrase la gigantesca obra que se iniciaba.

“Sufrir para aprender”

En 1933, Chico experimentó una grave prueba para su fidelidad de siervo del Señor. La tentación lo cercaba, hiriendo la fibra sensible de las necesidades materiales, con las cuales el siempre se veía en el seno de una familia numerosa, asediada por amenazadoras dificultades con respecto de la propia subsistencia.

Un distinguido poeta y escritor, José Álvaro Santos, habiendo leído el “Parnaso” y compadeciéndose de la situación de Chico y de su familia, lo convidó a ir para Belo Horizonte, donde le conseguiría un colocación más rentable. Su padre lo animó insistentemente, recordando las amarguras de la propia vida, y Chico, por la noche, escuchó de Emmanuel la advertencia de que ese plan era inoportuno, el amparo vendría sin necesidad de tal iniciativa. Viendo, pues, la terrible lucha intima de Chico, el amoroso guía, aunque reafirmando el prudente consejo, lo autorizó, para evitar que Chico contrariase al viejo padre. Pero profetizó: “Ganarás conocimiento y experiencias que mucho necesitas. No abandones la práctica de la oración. Estaremos contigo a través de la oración”. Todo resultó infructífero, no habiendo Chico conseguido el anhelado empleo.

El amigo se fue para Rio de Janeiro, y el médium decidió retornar, triste, al hogar paterno. Mientras aguardaba el tren, he aquí que dos “amigos” lo buscaban, diciéndole que un empleo para él estaba siendo obtenido en Belo Horizonte. No solamente un empleo, sino también recursos para instruirse convenientemente y para ayudar a su familia. Chico se llenó de alegría por la feliz perspectiva. Pero duró poca la felicidad. Los portadores de la noticia también traían condiciones: para obtener esa colocación, Chico debería renunciar al Espiritismo y decir que «Parnaso de Más allá del túmulo» era suyo y no de los Espíritus…Chico obviamente lo rechazó, alcanzando el sentido de la lección y comprendiendo que su experiencia era útil no solamente para él, sino para todos los médiums que enfrentan situaciones semejantes.

Elías Barbosa, en su excelente libro “En el mundo de Chico Xavier (1968), de que nosotros hemos servido, propone a Chico una pregunta al respecto de la posición de Emmanuel sobre lo ocurrido:

P – ¿Después de eso, Emmanuel examinó el asunto con alguna consideración digno de saber?

R- Nuestro Benefactor espiritual ponderó, como siempre, que todo médium tiene sus pruebas, como todo alumno tiene exámenes en la escuela, y que yo no podría escapar. Aun hoy debo sufrir para aprender, como me decía él en 1933, y creo sinceramente que aun nada sufrí para compensar las alegrías que él, Emmanuel, en la Doctrina Espirita, me ha dado.

Aun en 1934, como que protegiéndose contra los ataques provenientes de algunos representantes de la religión tradicional y de la ciencia oficial, los cuales, a lo largo de los años, atribuyeron su producción mediúmnica a simulaciones, anormalidades, auto-hipnosis, arritmia cerebral y semejantes disparates, el Espíritu del gran novelista portugués, Eça de Queiroz, fiel a la buena y vieja ironía espantó su tristeza con este alegre recado: “Ve continuando hasta que te receten la mazmorra o el manicomio. En la cárcel o en el sanatorio, alcanzarás un periodo de reposo. No te asustes”.

Continuará….

Revista «Reformador»
Traducido por Jacob

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