Francisco Cándido Xavier – Parte 2

ChicoPrimeros pasos en la vida terrena

Nuestro hermano reencarnó el 2 de abril de 1910, en la pequeña ciudad de Pedro Leopoldo, en Minas Gerais, siendo bautizado con el nombre de Francisco de Paula Cándido. (3) De origen muy humilde, Chico era hijo del operario João Cândido Xavier y de la lavandera María João de Deus, desencarnados respectivamente el 6-12-1960 y 29-9-1915.

(3) Solo en abril de 1966, Chico pidió la rectificación de su nombre Francisco de Paula Cândido por Francisco Cândido Xavier, lo que fue judicialmente autorizado.

Las apariciones del Espíritu de su madre, cuando de niño aun no había completado cinco años, señalaron los primeros fenómenos de clarividencia y clauridiencia que se ofrecían a sus facultades mediúmnicas, los cuales, proporcionaron gran alegría a su alma infantil, también le valió castigos e incomprensiones por parte de quien creía que todo era invenciones de un niño travieso. En virtud de la escasez de recursos con que la familia numerosa siempre se debatía, Chico fue obligado, desde pequeño, a trabajar para que en casa no faltase lo mínimo necesario.

Hacia sus estudios básicos, al mismo tiempo que se dedicaba a los rudos trabajos de aprendiz en unos telares, donde su padre lo colocó a los 9 años. Por la mañana, hasta las 11, Chico asistía a las aulas en el grupo escolar, para, en seguida, trabajar, hasta las 2 de la mañana en la fábrica de tejidos. Tal régimen no le permitía que su educación fuese más allá del grado primario. Chico aun trabajaría como cajero, camarero, ayudante de cocinero y, finalmente, como funcionario del Ministerio de Agricultura, condición en que se jubiló, por invalidez, en enero de 1961, en razón de una molestia incurable en los ojos.

Tales precariedades, de orden social e intelectual, obedecían, todavía, al plano superior, providencial, inmunizando el instrumento contra los dañinos prejuicios de la presunción académica, de la indiferencia moral y del materialismo. Educado bajo la orientación católica, Chico atravesaría esa primera fase de su iniciación, bajo el signo de la perplejidad delante de fenómenos cuya explicación satisfactoria aguardaría hasta el año 1927, cuando, precisamente en el día 7 de mayo, asistiría a la primera sesión espirita, promovida por el matrimonio José Hermínio Perácio y Carmen Pena Perácio, para socorrer un caso de obsesión de su hermana María Xavier Pena. Su intervención en ese trabajo fue por medio de oraciones.

Iniciación en el Espiritismo

José Hermínio y Carmen Pena Perácio fueron los instrumentos de lo Alto para acercar a Chico a la Doctrina Espirita. D. Cármen, portadora de positivas facultades mediúmnicas, sirvió de canal para las primeras orientaciones de la Espiritualidad con vistas a la utilización de los dotes de Chico.

El 8/7/1927, en el Centro Espírita Luiz Gonzaga, recién fundado por el matrimonio Perácio en Pedro Leopoldo, el joven médium recibe su primera comunicación psicográfica, obedeciendo a la recomendación de los guías por intermedio de D. Carmen. Días después, en una sesión particular en la Hacienda Maquiné, propiedades de los Perácio, D. Carmen escucha y ve al Espíritu Emmanuel, el cual le recomienda pedir a Chico que coja papel y lápiz.

Chico recibe de su madre, María João de Deus, consejos en torno al tratamiento de la hermana María Xavier Pena, que se recuperaba de un terrible proceso obsesivo. Aun antes de presentar las facultades mediúmnicas de Chico, lo que ocurrió en 1931, Emmanuel creó para la visión de D. Carmen un cuadro fluídico, anunciando la misión destinada al médium. Fue el 18/1/1929, durante una sesión en el C. E Luiz Gonzaga: D. Carmen ve del techo libros sobre la cabeza de Chico y sobre todo el grupo. Es en ese ambiente de paz y de desarrollo superior que Chico se preparaba, bajo la orientación de los guías y el amparo cariñoso del matrimonio Perácio y de los demás miembros del Centro, para los importantes desempeños en la siembra espirita.

En ese periodo, después transmitir mensajes de orientación, consejos, de índole íntimo, familiar, se inicia la producción literaria, por la recepción de poesías de elevado contenido y de fino labor. Ciertamente inspirado por los Mayores del mundo invisible, el Sr. José Hermínio sugiere a Chico que escriba para Manuel Quintão, vice-presidente de la FEB, explicando lo que ocurría y pidiendo orientación. Ese contacto, decisivo para la vida de Chico, se da en 1931. El médium inicia correspondencia con el brillante cronista de Casos y Cosas, enviándole un puñado de poesías mediúmnicamente recibidas, para que el devotado obrero de la Casa de Ismael valuase su valor literario y doctrinario, bien como los análisis desde el punto de vista de su autenticidad.

El “Parnaso”

Antes de ese contacto, muchas piezas dictadas a Chico fueron consideradas por los amigos, e incluso por su hermano José Cándido, como nacidas de la propia labra del médium, aunque este afirmase la imposibilidad de tal hecho. Sin conocimiento de Chico, enviaban los poemas a la prensa espirita (Reformador, O Clarim, Aurora) y a la prensa laica (Jornal das Moças,Gazeta de Noticias, Almanaque de Lembranças) bajo el nombre de F. Xavier. Asustado, pues tenía consciencia de la profunda seriedad del asunto, Chico decide entonces someter a examen de la Federación Espirita Brasileira los versos que continuaba recibiendo, pero ahora firmados por sus verdaderos autores, nombres respetables e ilustres de la literatura luso-brasileira.

Manuel Quintão, que era escritor y poeta, no dudaba en aceptar el origen mediúmnico del material a él enviado para examinarlo, identificando los autores espirituales por el inconfundible estilo de cada uno y asegurándose igualmente de la honestidad moral de aquel que, con humildad y desinterés, procuraba honrar a la Verdad. El fruto de tan decisivo contacto seria el surgir, en julio de 1932, de la monumental obra Parnaso de Além-Túmulo, que inauguraría la fecunda producción del médium, con vistas a sustentar los principios del Espiritismo Cristiano en Brasil.

En el Reformador de 1967, páginas 145 a la 147, en un artículo titulado “Chico Xavier en 40 años, Ismael Gomes Braga evoca esos lanzamientos iniciales de la trayectoria del querido médium, recordando haber sido el 16/2/1930 la primera vez que aparecen en la FEB versos mediúmnicos entonces atribuidos a F. Xavier.

Ismael los vuelve a presentar al público, juntamente con otras poesías, aun atribuidas a F. Xavier, que aparecieron en el Reformador de mayo de 1930 y julio de 1931, más allá de otro poema publicado en el Jornal das Moças, de 1931. En ese artículo, Ismael revela sus autores espirituales: João de Deus, Antero de Quental y Cruz y Souza. (Artículo publicado en el Reformador de julio de 2002, p. 12(202)-14(204).

He aquí cuatro sonetos:

Los felices

¡En el triste horror,
de estos caminos,
llenos de espinos,
y de amargor,
los probrecitos,
hijos del dolor,
tienen más cariños
al Creador!
¡Pues saben ver,
en su sufrir
en la existencia,
la caridad,
suma bondad
de la providencia!

João de Deus
(De Reformador de 16/2/1930.)

El Cristo de Dios

Cristo de Dios, eras de pureza
Eterna, absoluta, invariable,
antes que fuese la humana naturaleza,
estos cosmos – materia transformable;
que ya eras la fulgida realeza,
de esa luz soberana, imponderable,
el exponente mayor de esa grandeza,
¡de la grandeza sublime de lo inmutable!
aun antes de la humana inteligencia,
eras ya todo el Amor, toda la Ciencia,
perfección de lo perfecto inconcebible
fuiste, eres y serás eternamente,
el Enviado del Padre omnipotente,
¡Cristo-Luz de la verdad inconfundible!

Lendo M. Quintão
(Del Reformador de 16/5/1930.)

¡Cree!

Hay en la creencia una luz radiosa y pura,
que transfigura los llantos en placeres,
que transforma los amargos padeceres,
en momentos de mística ventura.

Confía, espera y cree. Cuando sufrieres,
bajo los guantes de la ríspida amargura,
en las tormentas acerbas de los deberes
olvidarás el dolor y la desventura.

Es que, en medio de las angustias más atroces,
sentirás dentro de ti extrañas voces,
repletas de dulzura indefinida:
son los seres dichosos, superiores,
que nos impelen a nosotros, los sufridores,
a los luminosos planos de la otra vida.

Antero de Quental
(Del Reformador de 16/7/1931.)

Sobre el Dolor

Soporta calmo el dolor que padecieres,
convencido de que hasta de los sufrimientos,
en el desempeño austero de los deberes,
mana el sol que clarea los sentimientos.

Tolera siempre los dolores que sufrieres,
en tus días tristes y cubiertos;
hay reales y legítimos placeres
por detrás de los llantos y padecimientos.

El dolor, constantemente, en todas las partes,
inspira las epopeyas fulgurantes,
en las luchas del vivir, en el amor, en las artes;
en ella existe una célica armonía,
que nos desvenda, en rápidos instantes,
manantiales de lucida poesía.

Cruz e Souza
(Del Jornal das Moças, año 1931.)

Continuará….

Revista «Reformador»
Traducido por Jacob

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