Infecciones fluídicas (Nuestros vicios)

10550879_1498368703741964_7189556279075186438_n“De la misma manera que existen infecciones orgánicas, ocurre también las fluídicas. Muchos desencarnados, movidos por venganza, provocan la imaginación de los adversarios encarnados, con formas mentales monstruosas, clasificadas por los instructores como “infecciones fluídicas”, con gran poder destructor, pudiendo llevar hasta la locura”

(…) Es posible comprender, las… si, los casos de posesiones, relatados en los Evangelios, que se curaron de enfermedades físicas o de profunda deterioración mental, cuando los Espíritus inferiores, que los subyugaban, fueron retirados por la acción curadora de nuestro Maestro Jesús o de los apóstoles. Pero no podemos olvidar que los encarnados también producen larvas mentales, que son vampirizadas por los desencarnados. Como vemos, en las sendas del psiquismo, siempre existe doble sentido.

(…) En “Misionarios de la Luz”, Andre Luiz continua sus estudios sobre las larvas mentales. Observó que no tiene forma esférica, ni son del tipo bastones como las bacterias biológicas, entre tanto, forman colonias densas y terribles. En una sesión, pudo examinar a un joven, candidato al desarrollo mediúmnico en un centro espirita, constatando la presencia de aluviones de corpúsculos negros, poseídos de espantosa movilidad, que se desplazaban, desde la vejiga urinaria, pasando a lo largo del cordón espermático y formando colonias compactas en las vesículas seminales, en la próstata, en la uretra, e invadiendo los canales seminíferos, para, finalmente, luchar contra las células sexuales, aniquilándolas. Alexandre los designó como “bacilos psíquicos de la tortura sexual”, explicando que el joven los había cultivado por la falta de dominio de las emociones propias, a través de experiencias sexuales variadas, y, también, por el contacto con entidades groseras, que se afinaban con las predilecciones del joven. Esas compañías espirituales lo visitaban con frecuencia, como imperceptibles vampiros.

(…) André analizó también otra candidata al desarrollo de la mediumnidad. En gran zona del vientre de esa señora, observó muchos parásitos conocidos del campo orgánico, pero allá estaban también otros como si fuesen babosas muy voraces, que se agrupaban en colonias, desde los músculos y fibras del estomago hasta la válvula íleocecal. Semejantes parásitos atacaban los jugos nutritivos, con asombroso potencial de destrucción.

Alexandre diagnosticó:

– Tenemos aquí una pobre amiga desviada en los excesos de alimentación (…) descuidada de sí misma, cayó en crasa glotonería, siendo presa de seres de baja condición. Otro aspirante a médium, bajo el examen de Andre Luiz, presenta el aparato gastrointestinal encharcado en aguardiente, del esófago hasta el bolo fecal.

(…) Alexandre resaltó que nadie quiere hacer del mundo terrestre un cementerio de tristeza y desolación. Atender a la santificada misión del sexo, en su plano respetable, usar un aperitivo común, hacer una buena alimentación, de modo alguno significa desvíos espirituales; sin embargo, los excesos representan desperdicios estamentales de fuerza, los cuales retiene el alma en los círculos inferiores.

Y concluyó el mentor: No se puede pensar en la mediumnidad constructiva, sin el equilibrio constructivo de los aprendices, en la sublime ciencia del buen vivir.

El médico desencarnado deseó saber más sobre los “bacilos mentales” que el benefactor denominaba como larvas. ¿De dónde nacen, cual es la fuente?

Alexandre explicó que ellas se originan de la patogénesis del alma: La cólera, la intemperancia, los desvíos del sexo, los vicios de varios matices, forman creaciones inferiores que afectan profundamente la vida íntima. Las acciones producen efectos, los sentimientos generan creaciones, los pensamientos dan origen a formas y consecuencias de infinitas expresiones.

Así, la cólera, la desesperación, el odio y el vicio ofrecen campo a peligrosos gérmenes psíquicos en la esfera del alma. Y, como ocurre en el terreno de las enfermedades del cuerpo, el contagio aquí es un hecho consumado, desde que la despreocupación o la necesidad de lucha establecen ambiente propicio, entre compañeros del mismo nivel”

De la obra “La obsesión y sus mascaras” de Marlene R. S. Nobre, p. 71-75. “Rede amigo espirita” Traducido por Jacob

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