Alucinógenos

DiEn la actualidad las drogas alucinógenas ocupan un lugar destacado, pues dominan con mucha facilidad a las nuevas generaciones, estrangulando las esperanzas humanas en relación al futuro.

Los miasmas venenosos que desprenden han creado un paisaje triste, sombrío y desolador, que el hombre que los usa posee una gran miseria económica y moral. Ya que está más preocupado con el cuerpo que con el espíritu, se dejo engolfar por la comodidad y el placer, deparando inesperadamente, en el vació interior que le resulta amarga decepción, luego de secundarias conquistas externas.

Acobardado sin valor para enfrentar los problemas y dificultades, o incluso por probar sensaciones nuevas, por la falta de madurez emocional, el hombre se inicia en el uso de los estimulantes -siempre de efectos tóxicos- a los que se entrega, inerme, dejándose arrastrar desde ese momento, vencido y desgraciado.

Los traficantes se propagan formando huestes que se les someten al comercio nefasto, aumentando a cada hora, los índices de los que sucumben irrecuperables. La imprenta orientada casi siempre de manera perturbadora, por personas atormentadas, colocada para esclarecer el problema, gracias a la falta de valor y de mayores conocimientos de la cuestión, por no revestirse sus responsables de la suficiente seguridad moral, ha contribuido más para hacerlo natural que para liberar a los esclavizados.

El cine, la televisión, el periodismo dan destaques innecesarios a las tragedias, aumentan la carga de informaciones que llegan voraces a las mentes débiles, apabullándolas sin confortarlas, empujándolas a fugas espectaculares a través de los meandros de los tóxicos y de otros procesos disolventes actualmente en boga… Lideres de la comunicación, ases del arte, de la cultura, de los deportes, no se avergüenzan de revelar que usan estimulantes que los sustentan en el ápice de la fama, y, cuando sucumben, en estúpidas escenas de auto destrucción consciente o inconsciente, son transformados en modelos dignos de ser imitados, lanzados como prototipos de la nueva era, vendiendo las imágenes que enriquecen a los que sobreviven, de cierto modo causantes de su desgracia…Muchos, incapaces de proseguir, apagan las luces de la gloria mentirosa en las urnas inmundas hacia donde huye: presidios, manicomios, cloacas, expiando allí, alucinado, la liviandad que lo mortifico…

Las mentes jóvenes no preparadas para las realidades de la guerra que irrumpe en cualquier lugar, en países distantes y en las playas cercanas, como a veces en el intrincado hogar donde prolifera la violencia, la falta de respeto, el desamor, se arrojan voluptuosos, insaciables, al placer efímero, a la dicha de un minuto en detrimento de una felicidad que tal vez, no gocen…

Fijándonos en las estructuras del periespiritu, los estupefacientes desagregan la personalidad, produciendo en la memoria anterior la liberación del subconsciente que invade la conciencia actual con las imágenes torpes y deletéreas de las vidas transcurridas, que la misericordia de la reencarnación hace yacer adormecidas…

De incursión en incursión en el conturbado mundo interior, se desorganizan los comandos de la conciencia, arrojando al vicioso en los lóbregos pasadizos de la locura que los absorbe, desarticulando los centros del equilibrio, de la salud, de la voluntad, sin posibilidad reversible, por la dependencia, que el propio organismo físico y mental pasa a sufrir irresistiblemente.

La educación moral a la luz del Evangelio sin disfraces ni distorsiones; la concienciación espiritual sin alardes; la libertad y la orientación con bases en la responsabilidad; las disciplinas morales desde temprano; la vigilancia cariñosa de padres y maestros cautelosos; la asistencia social y médica en contribución fraternal, constituyen antídotos eficaces para el peligroso problema de los tóxicos.

Todo esto acontece, por haber cambiado la Humanidad los valores del amor y de la verdad por los comportamientos irrelevantes e insensatos de la frivolidad. El problema, por tanto, es de educación en la familia cristianizada, en la escuela ennoblecida, en la comunidad honrada y no de represión policial…

Si eres joven, no te ilusiones, contaminándote, frente al supuesto de que la cura se da fácilmente. Si atraviesas la edad adulta, no te concedas sueños y vivencias que pertenecen a la infancia ya pasada, ansiando placeres que terminan ante la fugaz y engañosa durabilidad del cuerpo. Si eres maestro, orienta con elevación abordando la temática sin preconcepto, más con seriedad. Si eres padre o madre no pienses que tu hogar estará eximido.

Observa el comportamiento de tus hijos, mantente atento, cuida de ellos desde antes de la ingerencia y del compromiso en las sacudidas de los estupefacientes y alucinógenos, en cuya oportunidad puedes auxiliarlos y preservarlos. No obstante, si te sorprendes con el drama que se adentró en tu hogar, no huyas de el, procurando ignorarlo en conveniencia de ingenuidad, ni te reveles, asumiendo una actitud hostil.

Conversa, esclarece, orienta y asiste a los que se hayan transformado en victimas, procurando los recursos competentes de la Medicina como de la Doctrina Espirita, a fin de conseguir la reeducación y la felicidad de aquellos que la Ley Divina te confió para tu ventura y la de ellos.

Espíritu Joanna de Ângelis
Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Después de la Tempestad»

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